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Ex-alcalde, Constituyentista, ex-diputado AN, y ex-gobernador del Estado Monagas. Luchador incansable por el rescate de la democracia en mi patria VENEZUELA.

sábado, 28 de febrero de 2026

TAREK WILLIAM SAAB : DE POETA DE LA REVOLUCION A SEPULTURERO DE LA JUSTICIA


Esta etapa en la realidad de nuestro país es por demás anecdótica y a veces increíble, en una realidad donde el lobo no solo se come a las ovejas, sino que después de hartarse le dan el cargo de pastor oficial, lo que en criollo llamamos "zamuro cuidando carne". No es fábula, ha sido el manual de instrucciones de los jerarcas del régimen venezolano actual. Al farsante que durante años fue la mano que llenaba las jaulas,  colocaba las mordazas y obligaba los silencios definitivos, se le acabó  el tiempo , eficiente continuidad maquiavélica de la anterior arpía y cómplice, que fue maestra de la impunidad para complacer al traidor mayor, hoy felizmente difunto, que odiaba tanto al pueblo que durante esta nefasta temporada de terror de 27 años, miraba desde las gradas de la pobreza extrema, esperando que algún día el circo terminara y comenzara la justicia de verdad.

Ese anhelo va siendo realidad, pasan cosas a favor de Venezuela y todas encaminadas a recuperar todos los derechos humanos que estas lacras nos arrebataron.

Cómo muestra, el pasado miércoles 25 de febrero se conoció la renuncia del Fiscal General de Venezuela, Tarek William Saab, quien puede ser catalogado, con sobradas evidencias y sin el menor pudor de afirmarlo, como el peor fiscal de toda la historia venezolana desde que se fundó la institución el 26 de noviembre de 1961. Claro siempre hay que ver el lado positivo: en sesenta y cuatro años de historia institucional, Venezuela finalmente logró un récord digno de exportar. No cualquier país puede presumir de haber producido un fiscal tan ejemplarmente execrable. Deberían ponerle una placa. Tarek William Saab se vendió siempre ante el mundo como defensor de los derechos humanos. Escribió poemas, dio discursos, alzó el puño. Y resultó ser un monstruo declarado enemigo de esos mismos derechos que juraba defender. Llegó a la Fiscalía General en agosto de 2017 y desde el primer día comenzó a tejer una vasta telaraña de corrupción, convirtiéndose en el brazo ejecutor de todas las atrocidades ordenadas por Diosdado Cabello y Nicolás Maduro.

Qué poesía tan conmovedora la suya. Literalmente: el hombre que escribía versos sobre la dignidad humana mientras firmaba órdenes para destruirla. Un artista completo, de esos que no se forman en ninguna escuela de literatura.

A apenas cinco meses de asumir el cargo, pudimos presenciar la dantesca Masacre del Junquito, el 15 de enero de 2018, donde ejecutaron en vivo y en directo, al digno y valiente venezolano Óscar Pérez y a sus seis acompañantes, incluyendo una mujer embarazada. Óscar Pérez estaba transmitiendo su rendición en tiempo real. No tuvieron piedad ni misericordia: lo bombardearon y no conformes con eso, después de muerto le dispararon en la cabeza. A un hombre que ya se había rendído ante sus redes sociales. Pero tranquilos que Tarek William tenía todo bajo control jurídico. Seguramente revisó el expediente, analizó las pruebas, ponderó el debido proceso, simplemente no hizo nada. Porque para eso es fiscal: para garantizar la impunidad con sotana institucional.

Ese mismo año, en octubre de 2018, fue detenido en el aeropuerto de Maiquetía el concejal Fernando Albán. Lo apresó el SEBIN y pocas horas después, desde la sede de ese organismo en Plaza Venezuela, su cuerpo cayó desde el décimo piso. Tarek William Saab salió ante los medios a afirmar, con toda la desfachatez del mundo, que se trataba de un suicidio. Un hombre bajo custodia del Estado venezolano. En un edificio custodiado. En manos del SEBIN. Un asesinato descarado. Un suicidio en custodia estatal: el tipo de tragedia que solo puede explicarse si uno tiene una imaginación prodigiosa o una absoluta falta de vergüenza. Tarek William demostró poseer ambas cualidades en cantidades industriales. Hay que reconocérselo.

Es importante refrescarle la memoria a todos los venezolanos: el director del SEBIN para la fecha de ambos hechos era el general Gustavo González López, incondicional histórico de Diosdado Cabello. González López fue director del despacho de Cabello desde 2004, cuando este era gobernador del estado Miranda. Ha sido el ejecutor no solo de la Masacre del Junquito y del asesinato del concejal Albán, sino de los miles de ejecuciones extrajudiciales que quedaron documentadas en los informes de la ONU. Es además el mismo hombre que en los años 2015 y 2017 ordenó mi secuestro en Costa Rica con veinte hombres al mando del comisario Carlos Calderón, jefe de investigación del SEBIN, con el objetivo de pasarme ilegalmente por la frontera hacia Nicaragua. Esa misma mano criminal que opera más allá de las fronteras es la que actuó en Chile, cuando Diosdado Cabello ordenó el asesinato del teniente Ronald Ojeda. La fiscalía general de Chile señaló públicamente que Diosdado Cabello era el autor intelectual de ese crimen. El historial delictivo y sanguinario de Diosdado Cabello se remonta al año 2012, cuando ordenó mi asesinato en un gimnasio en Maturín. En el ataque murió un guardaespalda mío y un sicario, y fue detenido otro cuyo padre vivía a cuatro casas de la madre de Diosdado, en el pueblo de El Furrial. Una simple coincidencia geográfica, sin duda. En Venezuela abundan los sicarios con vínculos familiares a cuatro casas de sus mandantes. Es un país muy pequeño y con mucha casualidad concentrada. Tarek William Saab es también quien acusó, sin una sola evidencia ni prueba verificable, a nueve jóvenes oriundos del estado Monagas en plena pandemia del año 2020, fabricando un supuesto y nunca demostrado atentado terrorista contra Diosdado Cabello. Mi nombre también figura en ese expediente. De esos nueve jóvenes, uno murió por falta de atención médica mientras permanecía detenido en la cárcel de la Pica y los demás acumulan ya seis años de prisión injusta. Esa es una de las mayores infamias que se le han hecho al pueblo monaguense.

Ese mismo año 2020, Tarek William Saab me abrió otro expediente —el número NP01-P-2020-001140— imputándome como supuesto miembro de una célula terrorista internacional cuyo objetivo era derrocar a Nicolás Maduro. Sin pruebas. Sin proceso. Con la misma ligereza con que se firma un memorando interno. Fabrican pruebas y montan expedientes judiciales como si estuvieran en una arepera exprés. La justicia venezolana tiene la misma solidez que un castillo de naipes en día de viento: se sostiene únicamente porque nadie con poder real se atreve a soplarlo. Porque el viento, en Venezuela, también lo controlan ellos. Y ahora viene lo verdaderamente insólito, lo que resume con una claridad brutal el estado de putrefacción moral de este régimen: Tarek William Saab, el hombre que durante años firmó acusaciones del Estado contra ciudadanos inocentes, que avaló torturas, muertes en custodia, masacres y persecuciones políticas, acaba de ser nombrado Defensor del Pueblo de Venezuela. ¡Defensor del Pueblo! El acusador, convertido en defensor. El verdugo, promovido a abogado de las víctimas. Si esto fuera una novela, ningún editor serio la publicaría: le dirían al autor que el personaje no es creíble, que nadie puede ser tan cínico, que el lector no se lo va a tragar. Pero en la Venezuela de Delcy Eloina y Diosdado Cabello, la realidad supera con creces a la ficción más delirante.

Pensándolo bien, desde la cárcel del exilio afirmo que eso solo es posible en una revolución tan podrida y descarada como la venezolana, donde los criminales ascienden, los inocentes son encarcelados, los muertos son estadísticas sin justicia y el pueblo sigue esperando que alguien, algún día, rinda cuentas. Mientras tanto, Tarek William Saab está reenganchado en un cargo que lo humilla mas aún, sigue genuflexo y creo que la inspiración para sus poemas será proveniente de las miles de familias que destruyó con su servilismo y maldad.

Los que tenemos la conciencia tranquila seguimos celebrando cada acción y cada decisión tutelada que nos acerque a la libertad plena. Agradecido por  acelerar nuestra causa, que por mucho tiempo dimos como abandonada. Repotenciado y con la energía más positiva para dar lo mejor de mis capacidades sigo con ¡Acción y progreso para nuestra Venezuela!


José Gregorio Briceño Torrealba 

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sábado, 21 de febrero de 2026

LEY DE AMNISTÍA- BODRIO DE LOS MAESTROS DEL HAMPA


 


Imaginemos que estamos en una partida de truco donde los pícaros ( malamañosos) ya perdieron la plata varias veces y, en vez de largarse con la cola entre las patas, sacan un paquete de cartas nuevo con reglas escritas por ellos mismos: “ahora el que hace trampa gana automáticamente, y todos tienen que aplaudir el cambio”. Eso es más o menos lo que pasa cuando los que manejan el garrote deciden “perdonar” deudas que ellos mismos inventaron, mientras siguen guardando el revólver debajo de la mesa. No es generosidad, es puro teatro de barrio: te sueltan una cuerda para que creas que ya no estás amarrado, pero el nudo sigue en el mismo cuello y el que aprieta no suelta el extremo. Es la clásica jugada del que se siente acorralado y, en lugar de negociar de verdad, prefiere pintar de dorado la jaula para que los de afuera digan “qué generosos, ya los soltaron”. Pero el olor a encierro no se quita con barniz barato. Y cuando el tipo que reparte las cartas es el mismo que te robó la billetera, no esperes nunca justicia: espera más circo. Prepárate, porque lo que viene a continuación es el desmenuce de esa farsa con todas sus letras chiquitas y sus trampas gruesas.

Esto es lo real en la reciente Ley de Amnistía, no es más que una estafa maestra, un fraude legislativo diseñado no para liberar al oprimido, sino para darle un tanque de oxígeno a un aparato represor que ya se sentía asfixiado por su propio hedor. Es conmovedor de verdad, ver cómo la cúpula chavista se esfuerza en este ejercicio de alta costura jurídica, este bodrio de los maestros del hampa con el que intentan lavarle la cara a un sistema judicial que tiene más de perverso que de jurídico, como quien trata de perfumar una alcantarilla con ambientador de fresa.

Con la elegancia de un elefante en una cristalería, ignoraron la ruta de democratización y le dieron un portazo al plan de transición propuesto por Estados Unidos. ¿Para qué negociar una salida digna cuando puedes redactar una ley que te perdone los pecados mientras mantienes el látigo en la mano? Es la lógica del hampa aplicada a la política: Yo te perdono la vida, mientras sigas votando por mí.

La maniobra es puramente cosmética, un maquillaje barato para engañar a una comunidad internacional que, a estas alturas, tendría que ser ciega para no ver el descaro. Al exigir vía Artículo 7 que los perseguidos políticos se presenten ante la justicia oficialista, la narcodictadura no ofrece gracia; ofrece sumisión. Es el equivalente jurídico a que un secuestrador te pida que le des las gracias por permitirte elegir el color de tu celda. ¿Quieres la libertad? Claro, solo tienes que venir a pedírsela personalmente a quienes te metieron preso. Y de paso, tráete una torta.

La genialidad del mal reside en su capacidad para invertir los roles. En este mundo al revés que han construido, los diputados que deberían estar rindiendo cuentas ante La Haya, han logrado que las víctimas vuelvan a ser criminalizadas mientras los victimarios se pasean con un manto de impunidad tejido a la medida. Es fascinante: si escribiste un tuit denunciando torturas y tienes la osadía de volver a ejercer tu libertad de expresión, los artículos 9 y 16 te esperan con los brazos abiertos y la amenaza de un juicio ordinario por reincidencia. Porque en Venezuela, el crimen no es torturar, sino tener memoria. El crimen no es robar, es no olvidar quiénes robaron. Y como si no fuera suficiente con el chiste de mal gusto, la cereza del pastel es la "Comisión Especial" encargada de vigilar estos avances. ¿Y quién la preside? Pues nada menos que el paladín de la ternura y los derechos humanos, el mismísimo Diosdado Cabello. Poner al Capo a supervisar una amnistía es como poner a un pirómano a cuidar una estación de servicio; el resultado es previsible, explosivo y profundamente cínico. Uno espera que, en su primera reunión, la comisión se declare a sí misma víctima de la persecución y se autootorgue un perdón preventivo.

Por supuesto, los militares no fueron invitados a la fiesta. El régimen en su infinita paranoia, los dejó fuera por rebelión. Saben que el uniforme pesa cuando la conciencia despierta y prefieren mantener el chantaje político antes que arriesgarse a una verdadera justicia institucional. Porque, seamos honestos ¿cómo vas a amnistiar a quienes podrían voltearte la tortilla mañana? Mejor mantenerlos en el congelador, con la esperanza de un perdón que nunca llega.

Sin embargo, hay un detalle que el narcorégimen parece olvidar en su embriaguez de poder: el miedo cambió de bando. Así como el 3 de enero se sentían imbatibles y terminaron demostrando que no son más que tigres de papel, de esos que se mojan con la primera lluvia, esta ley de cartón no detendrá lo inevitable. Por muy grueso que sea el maquillaje, debajo siempre está la misma cara: la de la narcotirania.

Lo cierto, mi reflexión desde la cárcel del exilio es que aunque sigan pataleando no habrá artículo, ni comisión presidida por torturadores que impida el retorno en victoria y con las armas de la reconstrucción, tractores, acueductos, centrales eléctricas, progreso, a nuestra patria. La transición está más cerca de lo que sus encuestas amañadas sugieren y el desmontaje de este secuestro institucional, empezando por esa Fiscalía que actúa más como bufete del terror que como ministerio público, será más rápido de lo que sus mentes criminales pueden procesar.

Al final la historia no se escribe con leyes de amnistía redactadas por delincuentes, sino con la voluntad de un pueblo que ya decidió dejar de ser rehén. Nuestro retorno no solo se vislumbra en el horizonte, sino que llega con las maletas cargadas de verdades y con la disposición inquebrantable de dar lo mejor de sí para la reconstrucción de nuestra tierra herida. Porque por más que intenten oxigenar su aparato represor, el pueblo venezolano ya aprendió a respirar sin su permiso.

Como siempre llenos de optimismo sin perder de vista a estas mafias enquistadas  Los invito a aterrizar proyectos reales para el país que viene. Vayan guardando las fuerzas, que nos toca volver para reconstruir nuestra patria desde los cimientos. ¡Acción y progreso . ¡ Todos por Venezuela !



José Gregorio Briceño Torrealba 


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sábado, 14 de febrero de 2026

¿QUE LE PASA AL PIMENTÓN QUE SAZONA TODOS LOS GUISOS?  

Lo impensable está pasando, ni siquiera en los más extravagantes sueños podíamos imaginar que la caída de la narcodictadura sería como lo estamos viendo, es asombroso, ridículo en muchas ocasiones, gracioso en otras, pero sobre todo, es exageradamente  hipócrita y descarado. Toda esta gentuza empezando por la cúpula del PSUV,  los medios de comunicación que estaban vendidos al narcochavismo, hasta las jefas de calle, se han desmemoriado, de ayer para hoy, por arte de magia no recuerdan quién es su presidente, ni recuerdan el odio que pregonaban contra el "imperio norteamericano". Como si se les hubieran borrado de la mente sus abusivas patanerías chavistas y radicales posiciones contra el pueblo venezolano.

Durante muchos años vimos que esta raza de maltratadores publicos predicaron lo que nunca practicaron. Pero ¿qué hay detrás de esta fachada de moralidad disfrazada? ¿Qué intereses se esconden?

Mi opinión es que, como siempre están ganando tiempo, inventando fórmulas para mantenerse en el poder. 

¿Quien les cree? Que cinismo, que "edificante" resulta escuchar a Diosdado Cabello predicar contra la matraca policial  ( Pedir dinero) a principios de semana. Conmovedor realmente. Uno casi derrama una lágrima ante semejante muestra de rectitud moral. Claro, mientras pronunciaba su discurso anti-matraquero, quizás olvidó mencionar un pequeño detalle: él y su hermano transformaron el SENIAT en una acogedora empresa familiar, donde los principales cargos son ocupados por su círculo más íntimo. Pero bueno eso es diferente, ¿verdad? Una cosa es que un policía pida dinero en la calle y otra muy distinta es institucionalizar el cobro de peaje desde las más altas esferas fiscales del país. La diferencia es sutil, pero existe: uno usa uniforme azul y el otro, corbata.

Los comerciantes venezolanos tiemblan cuando escuchan la palabra “inspección del SENIAT”. Y no es para menos. En todos los estados de Venezuela, estas visitas tienen un costo extra-oficial que no aparece en ninguna factura. Pero donde verdaderamente se vive el terror fiscal es en el estado Monagas. Sí precisamente el estado natal del clan. Qué casualidad tan extraordinaria ¿no? Porque nada dice “servicio público imparcial” como azotar especialmente a tus propios paisanos. Es como una especie de cariño regionalista muy particular. José David Cabello Rondón, hermano del predicador anti-matraca, lleva casi 20 años como máxima autoridad del SENIAT. Dos décadas. Casi un récord Guinness de permanencia burocrática. En ese tiempo se ha ganado merecidamente el sobrenombre de “El Terror de los Comerciantes Venezolanos”. Un título honorífico que seguramente luce con orgullo en su oficina, justo al lado del retrato familiar. Porque si algo caracteriza a esta gestión es la continuidad: continuidad en el cargo, continuidad en las prácticas, continuidad en convertir el aparato fiscal en un instrumento de extorsión perfectamente aceitado.

Desde esa privilegiada posición en el SENIAT, se sabía exactamente cuándo ingresaban productos con sobreprecio destinados a la industria petrolera. Vaya coincidencia que estos movimientos estuvieran vinculados al desfalco monumental de PDVSA. Pero claro ¿quién iba a imaginar que tener control total sobre la aduana podría facilitar negocios turbios? Asimismo se señala la existencia de mafias para la exportación de productos estratégicos del país, convenientemente disfrazados como chatarra. Porque Venezuela, ya se sabe, produce la chatarra más valiosa del mundo. Oro, cobre, aluminio, todo “chatarra”. Una creatividad contable digna de un premio Nobel en economía ficción. Pero el nepotismo no termina ahí. Porque cuando uno tiene poder, ¿para qué limitarse? La hija de Diosdado fue recientemente designada ministra de Turismo. Seguramente por sus amplios méritos académicos y su vasta experiencia en el sector. O quizás porque el apellido pesa más que cualquier currículum. Pero bueno, llamémosle “confianza familiar” en lugar de nepotismo descarado. Suena mejor, más presidencial.

No me equivoqué cuando en el año 2010, desde mi programa “El Contacto con El Gato”, transmitido desde la Parroquia Las Cocuizas de Maturín, lo bauticé como “EL PIMENTÓN”. Porque efectivamente, está en todos los guisos. No hay olla venezolana donde no aparezca su sazón particular. Ministerios, SENIAT, consulados, empresas del Estado, adjudicaciones, designaciones. El pimentón lo condimenta todo. Y como buen condimento venezolano, mientras más lo usas, más picante se pone.

Así que la próxima vez que Diosdado Cabello legue a un estrado a discursear sobre ética, honestidad o transparencia, preguntense:¿que le pasa al pimentón que anda predicando honestidad?, recuerden: el mejor ventrílocuo es aquel que puede hablar de virtudes con una mano en el bolsillo del pueblo y la otra firmando nombramientos familiares. .Desde la cárcel del exilio concluyó que  eso sí que es talento. Un talento bárbaro para atropellar y abusar que, lamentablemente, los venezolanos conocemos muy bien y seguimos pagando, literal y metafóricamente, cada día.

Lo importante es que se les acabó  la gallina de los huevos de oro, se va forrados en dinero pero humillados infinitamente quedando como simples peones del gobierno norteamericano, nosotros encantados de este acompañamiento que busca apoyarnos mientras regresamos y se encienden los motores de la construcción de un país que seguramente sorprenderá al mundo con su potencial.

Mis fuerzas y agradecimiento con Dios están en dar todo para esa tarea.

Acción y progreso, ¡ todos por Venezuela !



José Gregorio Briceño Torrealba 


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sábado, 7 de febrero de 2026

LEY DE AMNISTIA: BODRIO DEL CIRCO NARCOCHAVISTA

"Piensa mal y acertarás". Este refrán español pareciera haber sido creado para referirse a todo lo que la narcodictadura promueve, inventa y dice. Se han ganado a pulso esta falta de credibilidad y total desconfianza durante muchos años. ¿Por qué íbamos a pensar que esta tan demandada por los venezolanos de bien, necesaria para hacer justicia, Ley de Amnistía, es ahora supuestamente una iniciativa de estos degenerados? La verdad qué desfachatez intentar que parezca como un gesto de generosidad de estos nefastos herederos del traidor mayor, hoy felizmente difunto, justamente cuando la nueva "alta jerarquía chavista" está súper presionada por el gobierno norteamericano a raíz de los hechos sobrevenidos desde el 3 de enero pasado. De lo que si estamos seguros es de que no van a dejar de hacer show y meter sus artimañas  durante la discusion y aprobación para no perder la costumbre de sus acostumbradas maniobras políticas. 

Recientemente he recibido cientos de llamadas solicitando mi opinión sobre la pintoresca Ley de Amnistía que pretenden aprobar los representantes de lo que queda, y créanme, queda muy poco, de la narcodictadura venezolana. Sí, esa misma narcodictadura que con admirable dedicación ha perfeccionado el arte de convertir un país próspero en un museo de horrores.

Obviamente no se puede esperar mucho en realidad, no se puede esperar nada de quienes han destruido sistemáticamente todo un país y han secuestrado cada una de las instituciones que ahora obedecen sus órdenes como marionetas bien entrenadas. Estos mismos personajes cuyos cuerpos de seguridad han asesinado o ejecutado a más de 10,000 personas bajo sus propias órdenes, según el demoledor informe de la ONU. Miles de presos políticos languideciendos en mazmorras, otros tantos con causas abiertas o procesados bajo la consigna del silencio perpetuo.

¡Ah, pero qué generosos son! Ahora resulta que quieren otorgar amnistía. La ironía es tan deliciosa que casi se puede saborear.

A todo aquel que disiente de la narcodictadura le inventan expedientes con delitos tan creativos como inverosímiles: terrorismo, traición a la patria, asesinatos y pare usted de contar. Es como un menú de restaurante pero en lugar de platos, ofrecen acusaciones fabricadas al gusto del cliente, perdón, de la víctima.

Jorge Rodríguez ese portavoz de la elocuencia autoritaria, informó en una rueda de prensa el pasado miércoles, con la solemnidad de quien anuncia el descubrimiento de la penicilina, que todo aquel que celebró, apoyó o simplemente respiró con alivio la extracción del extranjero Nicolás Maduro, queda automáticamente excluido de la Ley de Amnistía.

O sea, estimados lectores, que aproximadamente el 90% de los venezolanos quedaríamos excluidos de tan “generosa” gracia. Y permítanme confesarles algo: estaría profundamente orgulloso de que esos crueles criminales me excluyeran de semejante farsa legislativa. Me sentiría honrado de no necesitar el perdón de quienes deberían estar pidiendo perdón de rodillas ante todo un pueblo.

Porque estoy absolutamente convencido y lo he venido escribiendo durante 13 años con la terquedad de quien conoce la historia,que estos personajes saldrán del poder exactamente como lo he predicho: con drones, misiles y pólvora. O mejor dicho, tal como salió Maduro: empacado, etiquetado y exportado.

Desde mi punto de vista ya están completamente desnudos. Y no es un espectáculo agradable, se los aseguro.

Se cansaron de jactarse, de pavonearse ante las cámaras proclamando que tenían radares y defensas antiaéreas ultramodernas. Rusos, chinos, iraníes, todo el catálogo del armamento internacional estaba supuestamente a su disposición. A los gringos, según sus bravuconadas, los harían “ver un infierno”. Los legendarios aviones Sukhoi, esas maravillas de la ingeniería soviética que tanto presumían, resultaron ser más decorativos que funcionales: ni siquiera encendieron sus motores. Ni un rugido. Ni una chispa. Nada. Los 4.5 millones de milicianos que juraban defender la patria con sangre y fuego sufrieron un conveniente y simultáneo ataque de amnesia colectiva. No apareció ni uno. Ni uno solo. Desaparecieron más rápido que la gasolina subsidiada. Esos guerreros de opereta que tanto ardor patriótico demostraban en los desfiles resultaron tener compromisos urgentes ese día. Quizás una cita con el dentista. O simplemente sentido común.

Y los famosos 5,000 misiles Igla-S que supuestamente iban a incendiar los cielos y convertir cualquier agresión en un apocalipsis. Bueno, parece que se quedaron guardados en algún almacén, probablemente cubiertos de polvo y telarañas, esperando una guerra que nunca quisieron pelear. Ah, pero el espectáculo más memorable lo protagonizó el guapo de El Furrial, Diosdado Cabello, ese coloso de la arrogancia y la prepotencia, ese monumento viviente a la fanfarronería tropical. Juraba y rejuraba con su habitual delicadeza diplomática, la misma que tiene un toro en una cristalería, que si los gringos se atrevían a entrar, no saldrían vivos. Que si Venezuela sufría una agresión, no dejarían sacar ni un solo barril de petróleo de este suelo sagrado.

¿Y qué pasó? Exactamente lo contrario. Como siempre. Como era de esperarse.

Los valientes resultaron ser bravucones de cartón. Los invencibles se revelaron como simples mortales con micrófono. Las amenazas se desvanecieron como humo en el viento. Después de todo lo antes expuesto, permítanme responder a todos mis amigos, compañeros, hermanos y paisanos. Antes del 3 de enero no creíamos en nada. Se estaba perdiendo la esperanza, ese bien tan escaso en estos tiempos. Pero en apenas un mes, Maduro y Cilia están siendo procesados internacionalmente. Ellos, que se presentaban como imbatibles, como dueños eternos de Venezuela, como los faraones del siglo XXI.

Desde la cárcel del exilio podemos afirmar con toda firmeza a todos los venezolanos que vamos a regresar, con o sin Ley de Amnistía. Vamos a recuperar nuestras instituciones y por ende, nuestra democracia. Ya en todos los estados del país se han activado los partidos políticos y la sociedad civil. El gigante dormido despertó y tiene hambre de libertad. Extraoficialmente tenemos información que dentro de unos meses se van realizar las elecciones presidenciales y a la Asamblea Nacional. Será el primer paso para desmontar y liberar el secuestro de todas las instituciones y seguir adelante.

Esta “Ley de Amnistía” no es más que otro capítulo patético en el circo de la narcodictadura. Un intento desesperado de controlar lo incontrolable, de perdonar lo imperdonable, de blanquear lo que nunca será blanco. Pero ya es tarde. Demasiado tarde. El pueblo venezolano ya no necesita su amnistía. Lo que necesitamos es justicia. Y esa, tarde o temprano, siempre llega.

Cada día que pasa tenemos más fuerzas para afrontar la tan esperada y merecida recuperacion de nuestras libertades, nuestro amado país. Meter el pecho a recomponer lo que aún tseavrecuperable o iniciar nuevos proyectos sin bajar la guardia de los agazapados qué tratan de ganar tiempo.

Acción y progreso, ¡ todos por Venezuela !


Jose Gregorio Briceño Torrealba 

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