Informacion

Ex-alcalde, Constituyentista, ex-diputado AN, y ex-gobernador del Estado Monagas. Luchador incansable por el rescate de la democracia en mi patria VENEZUELA.

sábado, 30 de mayo de 2026

Carta pública al Excelentísimo John M. Barrett, Encargado de Negocios-Embajada de los Estados Unidos de América en Venezuela. @usembassyve


Carta pública al Excelentísimo John M. Barrett, 

Encargado de Negocios-Embajada de los Estados Unidos de América en Venezuela.

        @usembassyve 



Me dirijo a usted con el más profundo respeto, en mi condición de venezolano y servidor público del estado Monagas, entidad que tuve el honor de gobernar en dos oportunidades por mandato de su pueblo, habiendo ejercido además los cargos de alcalde, diputado y corredactor  de la vigente Constitución Nacional, todos obtenidos mediante el voto libre y soberano de mis conciudadanos. Llevo casi catorce años en el exilio y es precisamente desde esa distancia forzada que siento el deber moral e histórico de informarle sobre la gravísima situación que padecen hoy las instituciones judiciales de dicho estado las cuales han caído en una degradación que no tiene precedentes en nuestra historia Republicana.

En el estado Monagas existen actualmente dieciséis presos políticos pero los casos más emblemáticos y perturbadores son los conocidos como la Causa 20/20: ciudadanos detenidos desde el año 2020, acusados del inverosímil cargo de haber intentado secuestrar al jefe del PSUV Diosdado Cabello Rondón en la localidad de El Furrial, con el supuesto propósito de entregarlo a los Estados Unidos y cobrar la recompensa de veinticinco millones de dólares. Fueron nueve los detenidos. Han sido salvajemente torturados: les han aplicado descarga eléctrica, les han arrancado las uñas de manos y pies, algunos han sido penetrados con objetos en sus partes íntimas. Uno de ellos ya murió en prisión. En seis años han realizado tres juicios y más de setenta audiencias, los dos primeros procesos fueron anulados porque los fiscales del Ministerio Público fueron incapaces de presentar una sola prueba, porque sencillamente no existen. En el tercer juicio, concluido el pasado martes, siete de los acusados fueron sentenciados a veintiséis años de prisión, mientras que uno fue puesto en libertad por ser militante del partido oficialista PSUV. Esto no es justicia: es una venganza política administrada con toga. Lo que ocurre en Monagas no es una anomalía aislada: es el rostro más descarnado de un sistema judicial que ha sido convertido en instrumento de persecución y escarmiento. Cuando un tribunal condena sin pruebas, cuando la tortura antecede al veredicto y cuando la militancia partidista determina la libertad o el encierro, ya no estamos ante un poder judicial: estamos ante una maquinaria de terror con apariencia de legalidad. 

El presidente del Circuito Judicial Penal del estado Monagas es el abogado Jorge Luis Arzolay Tesamo, quien ejerció simultáneamente, en flagrante violación de toda norma de separación institucional, el cargo de Fiscal Superior del estado, es decir, jefe de todos los fiscales. Ningún juez ni fiscal de la entidad puede actuar sin su anuencia. Para completar este cuadro de concentración del poder, el padre de Jorge Arzolay, el profesor Cosme Arzolay, es el Secretario General de Gobierno, el segundo al mando de la gobernación del estado. Estamos ante una captura familiar e institucional del poder público que avergonzaría a cualquier régimen que se pretenda democrático.

Para su conocimiento y el del Gobierno que usted representa, el hermano de Diosdado Cabello Rondón, cuyo nombre es José David Cabello Rondón, ha ocupado durante diecinueve años consecutivos la jefatura del SENIAT, organismo recaudador de impuestos, controla y designa a su vez todos los jefes aeropuertos, puertos y aduanas del país. Esta posición estratégica no es casual: es la palanca operativa que facilita la exportación de narcóticos hacia cualquier destino del mundo. Por ello ha sido señalado por múltiples fuentes como el administrador logístico del denominado Cartel de los Soles.


Petitorio:


En nombre de más de treinta millones de venezolanos que claman por justicia y libertad, solicitamos respetuosamente la extracción o captura de Diosdado Cabello Rondón y de su hermano José David Cabello Rondón, ambos procesados en su país por delitos vinculados al narcotráfico y responsables directos o indirectos de la muerte de miles de venezolanos. Entre esos crímenes, no puede silenciarse la masacre de El Junquito, donde fue ejecutado Oscar Pérez junto a sus acompañantes, luego de haberse rendido públicamente a través de las redes sociales. Fue el propio Diosdado Cabello quien impartió esa orden de ejecución extrajudicial.

El noventa por ciento de los venezolanos anhelamos que se haga justicia. Expresamos nuestra más profunda gratitud anticipada al presidente Donald Trump, al Secretario de Estado, Marco Rubio y a usted por cuanto esta acción representaría no solo un acto de justicia jurídica, sino un gesto histórico en defensa de la dignidad de todo un pueblo sometido.

Me despido con el respeto que su investidura merece y con la conciencia tranquila de quien cumple con su deber patrio.


         José Gregorio Briceño Torrealba.

         Exgobernador del Estado Monagas. Períodos 2004/2008 y 2008/2012

 

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sábado, 23 de mayo de 2026

EL TUTELAJE ES TEMPORAL Y LA SOBERANÍA ES PARA SIEMPRE 


Para salir de una crisis del nivel catastrófico como la que creó en Venezuela el narcorégimen que usurpa el poder, se requiere tomar decisiones que en tiempos normales nadie consideraría. De hecho ya se han tomado medidas impensables; pero el problema es cuando esas decisiones difíciles se confunden con renuncias definitivas. Es importante recalcar esto: Un paso incómodo en el camino correcto sigue siendo el camino correcto. La clave está en no perder de vista hacia dónde se va mientras se negocia cómo llegar, con sus curvas, pasos de quebradas y diferentes obstáculos. 

Hay que tomar en cuenta que todas esas difíciles decisiones, algunas de ellas inesperadas, son para salvar a un país atrapado entre lo urgente y lo irrenunciable, secuestrado por los herederos del traidor mayor, hoy felizmente difunto. Nada fácil lo sabemos, especialmente cuando se lucha contra una mafia que puso patas arriba la seguridad regional.

Por esto defiendo que el sacrificio de nuestros libertadores, sus sufrimientos y destierros no pueden perderse en el olvido, tenemos el deber histórico de honrar el pensamiento y el legado de Simón Bolívar. Venezuela es una nación forjada con la sangre de quienes creyeron que la libertad vale más que la vida. Cada batalla, cada exilio, cada sacrificio de nuestros próceres fue un acto de amor incondicional hacia nuestra tierra. No tenemos derecho a traicionar ese legado. La patria no es solo un territorio: es una idea viva, una promesa que cada generación debe renovar y defender con entereza. Venezuela ha sido un Estado independiente por más de doscientos años y siempre hemos estado orgullosos de serlo. Los venezolanos siempre hemos decidido nuestro propio destino y lo seguiremos haciendo porque la soberanía no se negocia ni se mendiga, se ejerce.

Nuestra lucha es para recuperar plenamente la soberanía popular y nacional, frente a quienes la vienen desconociendo y entregando a Cuba, Irán, China, Rusia, los narcos y otros actores foráneos o criminales, como la guerrilla colombiana. Un pueblo que permite que fuerzas extranjeras dicten su rumbo ha dejado de ser libre. Nosotros no aceptamos esa condición porque somos herederos de una república que nació precisamente para romper las cadenas de la dominación. La nación venezolana tiene una identidad propia, una historia gloriosa y una cultura rica que no puede ser subordinada a ningún proyecto ideológico importado. Somos venezolanos antes que cualquier otra etiqueta y en esa identidad común reside nuestra mayor fortaleza.

Debido a que los pueblos de Venezuela y Estados Unidos compartimos los mismos valores democráticos y republicanos, siempre hemos sabido cooperar a lo largo de la historia. El chavismo es quien rompió esa dinámica de tradicional entendimiento, procurando convertir a Venezuela en enemiga de sus aliados naturales. Para Estados Unidos, la mejor opción con respecto a Venezuela es que siga siendo un Estado independiente y soberano. Lo que hace falta es desplazar al narcorégimen para que haya confianza y se restablezcan esos lazos históricos. Queremos una Venezuela libre, fuerte y aliada del mundo democrático, no una Venezuela aislada ni subordinada a nadie. Nosotros recibimos un mandato muy claro en las elecciones pasadas para conducir nuestro país hacia la recuperación de su libertad, su democracia y el pleno ejercicio de su soberanía popular y nacional. Ese mandato no caduca ni se negocia: es la expresión más pura de la voluntad de un pueblo que se niega a rendirse.

Venezuela tiene los recursos naturales, el talento humano y la vocación de grandeza para retomar el camino truncado por estas malandros, y seguir la ruta hacia una nación próspera y respetada. Desde la carcel del exilio les animo a sumarse en el momento oportuno pára recuperar las instituciones que nos fueron arrebatadas y el derecho a decidir nuestro propio futuro. Es lógico que esta columna genere debate e inquietudes pero la prioridad urgente sigue siendo liberar al país y reconstruir nuestras instituciones. Debemos avanzar en el desmantelamiento del aparato represivo, el cese de las violaciones de derechos humanos, la recuperación del orden constitucional, la realización de elecciones libres y la plena recuperación económica de nuestra nación. Ese es el camino y lo recorreremos juntos, como lo han hecho siempre los pueblos que aman su libertad.

Las voces que inquietan a nuestra gente con opciones distintas a la soberanía y gobierno de nuestro país por nuestra gente, están equivocadas . Ha pasado buena parte de lo peor y de ahora en adelante lo que viene es acción y progreso por Venezuela! NO AL ESTADO 51


José Gregorio Briceño Torrealba 


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sábado, 16 de mayo de 2026

LA OSCURIDAD COMO POLÍTICA DE ESTADO DE LA DICTADURA


De las muchas formas de controlar a un pueblo que han implementado los funestos herederos del traidor mayor, hoy felizmente difunto, está la de quitarle la luz, no metafóricamente dejandolo en la ignorancia y dependiente de las dádivas y limosnas que también lo hacen, sino literalmente: dejar que el calor lo aplaste, que la poca comida que pueden comprar se pudra, que el sueño se interrumpa y que la energía del día se consuma en sobrevivir en lugar de en exigir. El régimen descubrió hace rato ya, que la oscuridad es más efectiva que la represión directa, la oscuridad deja de ser un problema técnico y se convierte en una herramienta de gobierno, en una política de estado. 

Un pueblo en la oscuridad ve menos, pregunta menos y exige menos. Eso no es un accidente, es el plan mismo.

Desde el año 2008, Hugo Chávez se jactaba de que Venezuela tendría el "mejor sistema eléctrico del continente" para el 2011. En efecto, cumplieron: tenemos un sistema tan “exclusivo" que solo funciona a ratos. Se despilfarraron, o mejor dicho, se evaporaron en los bolsillos de la cleptocracia, más de 60.000 millones de dólares. Hoy el resultado de esa "inversión" es el silencio ensordecedor de las turbinas y el parpadeo agónico de un país a oscuras.

Para el año 2014, CORPOELEC ya era un cascarón vacío, no tenían ni un camión para atender emergencias. Aquellos diez helicópteros destinados a supervisar la red nacional pasaron de patrullar el tendido eléctrico a engrosar la lista de chatarra o, quién sabe, a decorar algún jardín privado en una mansión de Florida o Madrid. En 27 años de desgobierno, no solo apagaron los interruptores, desmantelaron el futuro. Lo que viven los venezolanos no es un simple "fallo técnico". Es una destrucción sistemática de la salud mental, de la estabilidad emocional y de nuestra dignidad. No es normal vivir en un estado de alerta perpetua, calculando cuánta batería le queda al teléfono o si la comida se pudrirá en la nevera antes de que el régimen decida "devolvernos" el favor de la luz. Han condenado a un estado de ansiedad crónica. Es una forma de tortura que no necesita celdas ni barrotes: el calor sofocante y la oscuridad absoluta son suficientes para quebrar el espíritu de cualquiera.

Resulta fascinante observar cómo la narrativa oficial ha mutado: pasamos de ser una potencia energética a culpar a las iguanas "terroristas", a francotiradores invisibles y a rayos electromagnéticos enviados desde el imperio. Hay que reconocerles el mérito: se necesita un talento especial para quebrar una industria eléctrica en un país que flota sobre petróleo y tiene ríos capaces de iluminar medio continente. Han logrado la hazaña alquímica de convertir oro en apagones y represas en desiertos de concreto.

Sinceramente pienso, desde la cárcel del exilio que no es casual, es mas bien irónico y obviamente muy intencional que quienes pregonan la "soberanía" nos hayan devuelto a la época de las cavernas, donde la vida se rige por la luz del sol y la voluntad de un burócrata que jamás sufre un bajón de tensión en su despacho blindado. No es un error de gestión, es un diseño perfecto: un pueblo que gasta sus energías intentando sobrevivir al calor y a la falta de descanso, es un pueblo que tiene menos fuerza para exigir libertad. Nos quieren cansados, sudorosos y en la penumbra, porque en la oscuridad es más fácil ocultar el desastre que llaman "revolución".

Vivir con cortes de 12 horas no es "resiliencia", es un insulto. Han transformado el simple acto de encender una bombilla en un lujo aristocrático, mientras nos venden que el sacrificio es por la patria. La única patria que ellos conocen es la de las cuentas en Suiza, alimentadas por cada dólar que debió ir a una planta eléctrica y terminó financiando su opulencia, mientras el resto del país aprende a dormir entre el zumbido de los zancudos y la impotencia de un mañana que siempre llega a oscuras.

Mi fuerza para enfrentarlos sin compasión está intacta, la resistencia firme de mi gente me energiza y me prohíbe quejarme, son pura patria aquellos que han aguantado directamente tanto castigo y odio por parte del  narcochavismo. 

No hay margen para otra cosa que no sea avanzar en armar la red humana de bien que los desmantelará más temprano que tarde.


¡Acción y progreso por Venezuela!


José Gregorio Briceño Torrealba 


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sábado, 9 de mayo de 2026

EL MONSTRUO CABELLO: DE LA MASACRE DE EL JUNQUITO A ESCONDER CADÁVERES


Hacer una mezcla de ciencia ficción y terror no es suficiente para narrar o intentar describir la barbarie que día a día, sin pizca de arrepentimiento ni compasión perpetra el nazichavismo que domina todo en lo que queda de Venezuela, 

Nadie duda de que el odio que tiene este régimen hacia los venezolanos es inmenso e infinito 

Estas piltrafas humanas han hecho del crimen su forma de gobernar y lo presumen. En Venezuela hace mucho que cruzamos esa línea de la atrocidades y el salvajismo, nada es accidental ni improvisado, esas acciones perversas hasta el extremo, son planificadas. Los jerarcas del terror, los monstruos del sadocabellismo reprimen adentro, operan afuera, acumulan fortunas y acumulan víctimas con la misma naturalidad. Son conocidos, tienen cara, tienen rango y tienen precio. Es inverosimil y doloroso hablar sobre las huellas que ha dejado este asco de ser en personas reales, familias reales y dolores que no tienen fecha de vencimiento.

Si comparamos con la penúltima dictadura venezolana, el instrumento del horror fue Pedro Estrada, jefe de la Seguridad Nacional bajo el mando de Marcos Pérez Jiménez: una policía política que asesinaba, torturaba y hacía desaparecer opositores con la eficiencia siniestra de quien ha convertido el crimen en burocracia. Hoy, en plena narcotiranía del siglo XXI, ese papel lo ocupa Diosdado Cabello Rondón, aunque con algunas mejoras tecnológicas y geográficas: ya no se conforma con reprimir dentro de las fronteras, sino que exporta el terror. Fue él quien ordenó el asesinato en Chile del teniente Ronald Ojeda, demostrando que la dictadura tiene largo alcance y poca vergüenza. Fue también quien dio la orden de ejecutar al inspector Óscar Pérez y su grupo en lo que se conoció como la masacre de El Junquito, un operativo donde el régimen confundió, convenientemente, la justicia con la ejecución sumaria. Como si fuera poco, Cabello es el padre espiritual de la Operación Tun Tun, ese elegante eufemismo con el que el régimen describió las redadas que dejaron más de dos mil presos tras las elecciones del 28 de julio de 2024. Porque cuando un gobierno pierde en las urnas, siempre le queda el recurso de ganar en los calabozos.

El pasado martes, Marco Rubio confirmó que la recompensa por Diosdado Cabello se mantiene vigente y que la política de Estados Unidos al respecto no ha cambiado. No es para menos: Cabello está formalmente acusado por la justicia estadounidense de narcotráfico y el Departamento de Estado ofrece en su página web hasta 25 millones de dólares por información que conduzca a su arresto. Una cifra generosa para un hombre que, según parece, ha hecho de Venezuela su oficina personal de exportaciones.

Y hablando de exportaciones: no olvidemos a José David Cabello, hermano de Diosdado y controlador de todos los aeropuertos y puertos del país. Una casualidad extraordinaria, sin duda, que el hermano del narco acusado administre precisamente las puertas de salida por donde fluye buena parte de la droga que abastece al mundo. La familia que trafica unida, permanece unida.

Para sentir nuevamente en carne viva la calaña del monstruo Cabello, nos golpeó apenas hace dos días conocer a Carmen Teresa Navas, madre de 81 años quien durante 16 meses recorrió cárceles, calles y tribunales buscando a su hijo Víctor Hugo Quero, detenido por la Contrainteligencia Militar sin una acusación específica. La respuesta siempre fue el silencio y la burla. Lo que nadie le dijo es que su hijo llevaba 10 meses enterrado en una tumba sin nombre mientras ella seguía buscándolo.Triste y desgarradoramente el régimen se le robó dos veces: primero en vida y luego despues de muerto. 

Los venezolanos aguardamos con legítima esperanza el día en que los gringos completen la colección y se lleven a los hermanos Cabello a compartir celda con Nicolás Maduro. Sería un reencuentro entrañable y por primera vez en mucho tiempo, Venezuela amanecería con algo parecido a la justicia.

Desde la cárcel del exilio, me revuelve el estómago y me parece repulsivo el discurso hipócrita del nuevo segundo a bordo de la dictadura, el nefasto psiquiatra desquiciado llamando al supuesto perdón, no hay chance para eso, el dolor desborda cualquier intención de reconciliar lo irreconciliable.

Seguimos sin pausa enfrentandolos, ahora con más fuerzas.

¡Acción y progreso por Venezuela!


José Gregorio Briceño Torrealba 


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sábado, 2 de mayo de 2026

FIN DE MUNDO - RÉGIMEN ANTIIMPERIALISTA AUDITADO POR EL IMPERIO


No sé ustedes respetados lectores, pero yo percibo ya definitivamente que la mafia suplente, el malandraje que está sumiso a los Estados Unidos de Norteamérica, esos que suplantaron rápidamente al tirano impostor, están cada día más cómodos en su papel de "lacayos del imperio" como decía su mentor, el traidor mayor, hoy felizmente difunto. Están como pez en el agua, olvidados totalmente de sus jefes, la parejita que está hospedada en Brooklyn en celdas de alta seguridad.

Total, para ellos el cambio de amo, ya que Cuba va  hacia el mismo destino, no fue tan traumático, con unos arreglitos de forma, color azul claro, discurso justificando su jalabolismo al imperio, todo con tal de asegurarse de seguir saqueando de alguna forma a nuestro pueblo, mientras el pueblo sigue ahí, sometido y el costo de vida en ascenso vertiginoso en los últimos 3 meses, más que antes, que ya es mucho decir. Asi que mis amigos, lo que antes llamaban traición a la patria, hoy se llama estrategia económica. 

Creo que lo que nadie esperaba es que la transición fuera tan suave, tan cómoda y tan conveniente para ellos. De revolucionarios antiimperialistas a administradores supervisados por Washington en un abrir y cerrar de ojos. 

Por eso ver cómo el gobierno americano ha tutelado al chavismo de forma humillante es francamente, como un castigo divino. Y bien merecido.

Estos malandros se han robado más de un billón de dólares, sí un millón de millones a todos los venezolanos. Un saqueo sin precedentes en la historia de América Latina y el mundo, ejecutado con descaro, impunidad y complicidad institucional durante más de dos décadas, entre ellos, el emblemático tren, Tinaco, Tinaquillo, Anaco, fue unos de los robos emblemático del capo Diosdado Cabello Rondón, con un monto de 7.500 millones de dólares. Qué ironía más cruel: los mismos que gritaban antiimperialismo en cada plaza pública ahora necesitan el permiso de Washington para mover un solo dólar. El imperio que tanto odiaban resultó ser su único tutor. La imposición de firmas auditoras internacionales por parte del gobierno de Estados Unidos para fiscalizar los recursos de Venezuela, representa una estocada letal a la tradicional discrecionalidad financiera del chavismo. El presidente interino del Banco Central, Luis Alberto Pérez, confirmó que empresas extranjeras revisarán las operaciones del Estado, lo que en la práctica instala una camisa de fuerza sobre la cúpula que hoy encabeza Delcy Rodríguez, impidiéndole continuar con el desvío sistemático de fondos públicos que fue su sello de gobierno.

Desde la cárcel del exilio sonrío y pienso : “esto es fin de mundo..! al ver que la revolución soberanísima ahora rinde cuentas ante auditores gringos. Bolívar debe estar revolcándose en su tumba o quizás descansando porque al menos alguien controla la caja. La maniobra de Washington desactivó la maquinaria de los guisos rojitos al establecer un cerco estricto sobre el movimiento de las cuentas nacionales. Diversas fuentes financieras revelaron a Reuters que la firma estadounidense Deloitte asumió la tarea de escrutar con lupa las subastas de divisas y las opacas operaciones con el oro del país, despojando al régimen de su caja chica y obligando a la hipócrita sucesora de Nicolás Maduro a rendir cuentas exactas ante agentes externos para mantener el flujo de caja.

Nos entra un fresquito si, vamos viendo y vamos organizándonos para lo que viene, a paso muy lento para mi gusto, pero seguro; ya nos toca cobrar, liberarnos de esta peste inmunda que  descalabró nuestro país y a nuestra gente.

No hay vuelta atrás, seguimos enfrentandolos, sin pausa y sin consideraciones.

¡Acción y progreso por Venezuela!


José Gregorio Briceño Torrealba 


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sábado, 25 de abril de 2026

MISMA TIRANÍA, MISMOS ATROPELLOS JURÍDICOS- ADIOS AMNISTÍA 

Sabemos que quienes quedaron de suplentes en la tiranía aberrante que somete a Venezuela, son en su mayoría los especialistas en manipulación de masas.

Dicen que el mejor truco del mago es hacer que el público mire la mano equivocada y es una estrategia conocida esa habilidad para darle vuelta a la narrativa y esta despreciable gentuza, herederos del traidor mayor a la patria, hoy felizmente difunto, lo han convertido en su principal herramienta de gobierno. Iniciar algo con estruendo, una bulla, bombos y platillos para que el mundo aplauda, y lo cierran en silencio, calladitos para que nadie proteste, como si fueramos pendejos. Lo llaman diplomacia, le llaman apertura, le llaman gesto humanitario, pero debajo de todo eso hay una lógica fría y calculada: la libertad de las personas como moneda de negociación y la ley como disfraz del gesto "benevolente" de la dictadura. Manejan muy bien los hilos del miedo y la esperanza, algunos aún les creen, eso sí, cada vez menos. 

Como venezolano sostengo que quienes usurpan el poder han vuelto al confort, al cauce de antes del 3 de enero 2026, del que nunca realmente salieron: el del abuso, el atropello y el constante pisoteo a la Constitución y al Estado de Derecho. El anuncio realizado por Delcy Rodríguez el pasado jueves sobre la "finalización" de la Ley de Amnistía no es más que una confesión de autoritarismo y un grave atentado contra la seguridad jurídica del país. Una ley de amnistía por su propia naturaleza jurídica, no posee límites temporales arbitrarios ni puede ser clausurada por una simple declaración administrativa del Ejecutivo. Su vigencia es inherente e inseparable de las situaciones de persecución y detención arbitraria que debe subsanar. Pretender dar por concluido este instrumento de forma unilateral representa un acto de inseguridad jurídica que deja en absoluta vulnerabilidad a las víctimas. Es, en esencia, una instrucción de facto a los tribunales para desestimar solicitudes de libertad bajo una premisa inexistente en nuestro ordenamiento. Esta medida no solo es discriminatoria, sino que anula el principio de progresividad de los derechos humanos y profundiza la brecha de impunidad. Al intentar "derogar" los efectos de la amnistía por la vía de los hechos, el poder central transforma la ley en un ejercicio de retórica cínica: una puerta que se abrió brevemente para simular voluntad democrática y que ahora se cierra de un portazo para consolidar el control social a través del miedo. Resulta obsceno que se pretenda tratar la libertad de los ciudadanos como una mercancía con fecha de vencimiento. Al declarar el fin de la amnistía, el régimen admite que no busca la paz ni la reconciliación, sino que utiliza la justicia como un interruptor que enciende o apaga según su necesidad de validación internacional o su urgencia de represión interna. Este zarpazo jurídico confirma que en Venezuela no existe separación de poderes, sino una estructura jerárquica donde la palabra del Ejecutivo anula la voluntad del legislador y la autonomía del juez. Convertir un beneficio de ley en una concesión revocable es la prueba definitiva de que nos enfrentamos a un sistema que ha sustituido el derecho por el capricho y la justicia por la extorsión política. Desde la cárcel del exilio considero que una verdadera reforma judicial y una reconciliación nacional no pueden construirse sobre la restricción de derechos vigentes, se requiere el cumplimiento estricto de la ley y la apertura de canales transparentes que garanticen justicia real. No aceptamos que se decrete el fin de la mal llamada clemencia cuando lo que el país exige es el inicio de la justicia pública, plena y sin condiciones.

Al conocer esa ley de amnistía vimos venir toda esta patraña que como dijimos antes no es más que un disfraz de misericordia de esa mafia inmunda.

Sigamos luchando por nuestros derechos, lo real es que están debilitados desde la médula pero siguen gobernando así lleven la herida sangrando. Pronto ya no les quedarán fuerzas y triunfará la justicia para nuestra patria. 

Acción y progreso por Venezuela!



José Gregorio Briceño Torrealba 


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sábado, 18 de abril de 2026

BANCO CENTRAL DE VENEZUELA: DE LA AUTONOMÍA AL NEPOTISMO Y LA ANTIPOLÍTICA

Dentro de las clásicas triquiñuelas de la dictadura venezolana, iniciada por el traidor mayor, hoy felizmente difunto, está el secuestro intencional de las estadísticas. Obviamente que la idea es esconder esos datos y gráficas que arrojarían puras líneas rojas en franca picada batiendo récords mortales para un país que es hiper millonario en riquezas naturales, claro, sobradas razones tienen ya que esto desnudaría a los más inmensos y descarados ladrones oficialmente.

Y es que este es el gran robo, el que no sale en las noticias porque no tiene cara de robo. No hay pistola, no hay fuga, no hay escándalo inmediato. Es el robo de las instituciones: el que se hace despacio a cielo abierto, con decretos y nombramientos, metiendo a los “ leales” en los puestos claves hasta que nadie recuerda cómo era eso cuando funcionaba de verdad. Repito, es el robo más caro de todos porque no te quita lo que tienes, te quita lo que podrías haber tenido. 

Este contexto histórico nos lleva a los años previos al chavismo (1958-1998) el Banco Central de Venezuela (BCV) fue una institución de enorme autoridad y prestigio. Sus informes mensuales y anuales eran unánimemente respetados por los sectores público y privado, su personal contaba con una excelente formación académica, se pagaban sueldos competitivos y la institución era reconocida como una verdadera escuela de formación de cuadros técnicos y económicos. En aquellas décadas, el BCV cumplió su rol fundamental: preservar la estabilidad monetaria, controlar la inflación y garantizar la confianza en el sistema financiero nacional. Era una economía sólida.

A partir de la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999, el BCV comenzó a perder su autonomía de manera sistemática y progresiva, pasando a depender en la práctica del Ejecutivo Nacional. La autoridad de la institución se fue diluyendo con la creciente politización de sus objetivos y la paulatina migración de su personal más cualificado hacia el sector privado o hacia el exterior. La independencia del banco central, piedra angular de cualquier economía sana, fue sacrificada en el altar de la ideología. Durante el narcoregimen de Nicolás Maduro, el BCV pasó varios años sin publicar cifras oficiales sobre el desempeño económico del país, privando a los ciudadanos y a los mercados internacionales de información esencia, por esas razones el país fue sacado del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Cuando finalmente retomó la publicación de datos, lo hizo de forma selectiva, omitiendo aquellos indicadores más comprometedores para el narcorégimen.

El pasado jueves se produjo un nuevo cambio en la presidencia del Banco Central de Venezuela. Laura Guerra Angulo, tía de Nicolás Maduro Guerra, hijo del tirano presidiario Nicolás Maduro Moros, renunció el martes anterior a su cargo, dejando paso a su vicepresidente, Luis Alberto Pérez González, quien asumió la conducción de la institución. El episodio no es menor: ilustra con crudeza el nivel de cooptación familiar y política al que ha sido sometida una de las instituciones más importantes del Estado venezolano. Que el banco emisor de la nación haya sido dirigido por una familiar directa del usurpador de la presidencia de la República no es un detalle anecdótico, sino una evidencia contundente del desmantelamiento institucional que ha sufrido Venezuela en las últimas dos décadas. Esa fue una de las miles de razones que esos asaltantes destruyeran y saquearan nuestra amada patria.

Este patrón de nepotismo y control político tiene consecuencias devastadoras y verificables. El BCV es hoy considerado por organismos internacionales y analistas económicos como un organismo opaco, con escasa credibilidad y nula independencia. Venezuela registra una de las inflaciones más elevadas del planeta, 600 % que en los últimos años ha alcanzado cifras de cuatro y cinco dígitos, destruyendo los ahorros de millones de familias. El bolívar ha sufrido sucesivas reconversiones monetarias, eliminando ceros para intentar disimular la magnitud del colapso, mientras el dólar continúa su avance imparable frente a nuestro Bolívar. El resultado es una economía devastada, una clase media prácticamente inexistente y una diáspora de más de nueve millones de hermanos venezolanos que han abandonado nuestro país en busca de condiciones de vida dignas.

Lo ocurrido en el BCV no es un accidente ni una fatalidad: es la consecuencia directa de un proyecto político que subordinó las instituciones del Estado a los intereses de una cúpula de asaltantes que se había robado nuestra patria. Venezuela tenía las herramientas, el talento humano y los recursos naturales para ser una nación desarrollada. Desde la cárcel del exilio analizo y concluyo que a pesar de la macro riqueza de Venezuela el saqueo sistemático de quienes convirtieron el poder público en un botín personal y ni esta institución, ni ninguna pueden resisitir tanto atropello. La historia, con su inexorable rigor, sabrá juzgar a los responsables.

Da risa cuando escuchamos algunas cifras que para algunos son algo gigantesco y yo sigo pensando que eso es mínimo para los que cada uno de esos desalmados han metido ilegalmente en su bolsillo hundiendo cada día más, A millones de venezolanos que perdieron su calidad de vida y los que nunca pudieron elevarla, acabando con el avance de generaciones enteras. Nuestro enfoque estará siempre en avanzar, en no hacer pausa y hacer esfuerzos con propósito.

¡Acción y progreso por Venezuela!



José Gregorio Briceño Torrealba 

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sábado, 11 de abril de 2026

DELCY Y SUS CUENTOS CHINOS: LA TIRANÍA NO SE AUTODESALOJA

En la desafiante y ruda realidad sociopolítica de nuestro país todo es inédito e insólito. Suceden demasiadas cosas que no por ser únicas son virtuosas, por el contrario, ha sido una cadena de hechos destructivos, insultantes y vergonzosos a los que nos han sometido estos malnacidos, el traidor mayor, hoy felizmente difunto y sus herederos. Esta chusma miente con descaro, es asombroso lo rápido que olvidan y como por arte de magia, con hacer dos o tres maquillajes al régimen, amén de que ahora son orgullosamente panas de los gringos, se creen gente de bien. Muy difícil y grande les queda ese traje bichos del infierno, que se sienten acorralados pero no renuncian al poder, se reinventan: cambian caras, reparten culpas, prometen (de nuevo) lo que jamás cumplirán y acomodan a sus fichas en los lugares donde más daño pueden hacer. Todo un cuento chino fingiendo como quien está resolviendo el problema que ellos mismos crearon. Es un teatro bastante malo y ya sabemos el final de memoria. La tiranía no se va sola señores, no se confiesa de verdad y desde luego no organiza su propio desalojo. El pasado miércoles asistimos a una función de equilibrismo político digna de las mejores tragedias griegas, aunque con el sello inconfundible del cinismo tropical. Delcy Rodríguez en un arranque de honestidad que nadie le pidió y pocos le creen, ensayó un "mea culpa" tan transparente como un muro de concreto. Al admitir errores de gestión, no solo lanzó a Nicolás Maduro debajo del autobús de la historia, sino que prometió para el primero de mayo un aumento “RESPONSABLE” de salario. La ironía se cuenta sola. Si el aumento que viene es el responsable, ¿debemos asumir que los anteriores, esos que pulverizaron el estómago del venezolano mientras ella sostenía el timón económico, fueron un ejercicio de irresponsabilidad criminal? Es el mundo al revés: la incendiaria prometiendo apagar el fuego con una jeringa de agua, mientras culpa al fósforo por haberse encendido. Pero el guion de la narcodictadura no aguanta un día de calle. Mientras Delcy ensayaba su cara de preocupación social, Venezuela respondía con dignidad. La marcha nacional por salarios justos el día siguiente fue la bofetada de realidad que el régimen intentó silenciar con su receta de siempre. En Caracas, la humanidad del proceso se resumió en ancianos rociados con gas pimienta y periodistas atropellados. Es conmovedor ver cómo un gobierno que se dice "obrerista" asfixian a los abuelos que entregaron su vida al país y que hoy no tienen ni para un blíster de hipertensivos. Para cerrar la semana con broche de oro negro, la Asamblea Nacional terminó de blindar el búnker de la impunidad. La designación de Larry Devoe como Fiscal General no es un error de currículum, es una declaración de guerra a la justicia. Hablemos claro: Devoe no es un fiscal, es un maquillador de expedientes. Sin trayectoria en la investigación penal ni rastro de autonomía, este es cuadro del PSUV y ficha incondicional de Delcy Rodríguez, ha pasado años perfeccionando el arte de la mentira cínica ante la ONU y la CIDH. Su especialidad es negar lo evidente: las torturas, los presos políticos y la violación sistemática de derechos humanos. Colocar a Devoe al frente de la vindicta pública es como poner al lobo no solo a cuidar a las ovejas, sino a redactar el código de ética del rebaño. Su paso por estructuras como SUNACRIP y la CVG, nidos de la corrupción más rampante, lo avalan no como un jurista, sino como un operador político de alto calibre diseñado para garantizar que la justicia en Venezuela siga siendo un mito. Mi análisis es crudo porque la realidad no admite matices: la narcodictadura se está compactando nuevamente. Con estas designaciones, el régimen no busca gobernar, busca sobrevivir a cualquier costo. Si la comunidad internacional y específicamente los americanos, no abandonan la política de la contemplación y ponen un freno real, lo que viene no será una transición, sino una mutación hacia un narcoregimen más hermético yferoz que el de Maduro. No hay elecciones en el horizonte cercano porque los tiranos no suelen organizar su propio desalojo voluntariamente. La normalización es la trampa de los ingenuos. Pensando desde la cárcel del exilio ¿Qué nos queda? La tarea no ha cambiado pero el sentido de urgencia sí. Los venezolanos tenemos el deber sagrado de fortalecer nuestras organizaciones políticas, de no ceder el espacio público y de seguir presionando hasta que el costo de mantener la narcodictadura sea mayor que el de entregar el poder. La libertad no será un regalo de Delcy ni una concesión de sus fiscales de bolsillo, será, como siempre, el resultado de una presión que ellos ya no puedan gasear. Prohibido claudicar. Todo puede cambiar para bien de los venezolanos, para peor es imposible, sigamos con la mirada y los hechos confiando en el proceso iniciado por el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, sin duda en medio de todo, un alivio inmenso y el marco para mejores noticias y hechos. Sin pausa, seguimos organizándonos para la reconstrucción necesaria. ¡Acción y progreso por Venezuela!
José Gregorio Briceño Torrealba
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sábado, 4 de abril de 2026

MONAGAS: CRÓNICA DE UN DESMANTELAMIENTO ANUNCIADO

El plantel de infraestructura de un país da cuenta del avance, del progreso y del respeto de un gobernante por el pueblo que le entregó la responsabilidad  de construir sus beneficios para mejorar día a día su calidad de vida.

Construir no es solamente poner ladrillos y concreto,  hay que tener

visión, vocación de servicio, un plan basado en el clamor de cada sector y sobre todo, tener presente que eres un servidor público. Destruir lo que otros construyeron bajo esas premisas mencionadas, en cambio, es sorprendentemente fácil. No requiere planificación, ni inteligencia, ni siquiera mala intención declarada (que en el caso de la mafia heredera del traidor mayor, hoy felizmente difunto si la hubo): basta con la combinación mortal de incompetencia y poder sin rendición de cuentas. El verdadero crimen no siempre está en lo que se roba con las manos, sino en lo que se deja caer a pedazos mientras no hay supervisor consciente a su alrededor. Porque hay una desidia que es tan destructiva como el saqueo, y es la de quien recibe una herencia de esfuerzo ajeno y la convierte en escombros sin el menor remordimiento. Esta crónica de un desmantelamiento anunciado es una orden expresa del partido que nos mal gobierna desde hace más de un cuarto de siglo, así como se lee, sin tapujos.

Esta semana recibí unas fotografías de las instalaciones de Obras Públicas del estado Monagas que me dejaron un nudo en la garganta. Lo que ví no es descuido accidental ni el desgaste natural del tiempo: es la evidencia más cruel de una pobreza mental absoluta erigida en política de Estado. Una mezcla de impotencia y tristeza profunda que no se puede callar.

Hay gente que definitivamente tiene un rancho en la cabeza y esa gente se dedicó con empeño, casi con orgullo, a demoler lo que con tanto esfuerzo, visión y sacrificio construimos entre 2004 y 2012. No fue la naturaleza. Fue la desidia disfrazada de gobierno.

Lo que tomó años construir, bastó una gestión para convertirlo en escombros.

Arrasaron con las maquinarias. No dejaron un solo vehículo operativo para las inspecciones de campo. Las oficinas parecen zona de guerra. Y los obreros, esos trabajadores que sudan la camiseta y sostienen con sus manos la infraestructura del estado, llevan una década esperando la dotación de uniformes. ¡Diez años de abandono institucional! Eso no es negligencia: eso es desprecio.

Hay que reconocerle un mérito peculiar al gobernador Ernesto Luna: su juventud trajo energía renovadora, sí, pero toda esa energía la canalizó hacia la destrucción. Llegó al poder con la promesa del cambio generacional y entregó, en cambio, una gestión que haría sonrojar a cualquier administrador medianamente responsable.

¿Sala de proyectos? Eliminada.

Se producían los proyectos menores, del día a día, y algunos de mediana envergadura, mientras que los proyectos de mayor alcance se encomendaban a profesionales con excelentes credenciales. Porque para qué planificar el futuro cuando se puede vivir del caos, de la improvisación y en retroceso. ¿Plan Salud? Borrado del mapa. Ese beneficio que protegía a nuestros trabajadores y a sus familias, que les garantizaba atención en las mejores clínicas, hoy es solo un recuerdo amargo de cuando el empleado público era tratado con dignidad y respeto.

Qué capacidad tan asombrosa la de esta gestión para convertir el progreso en arqueología. No hacía falta un terremoto, no hacía falta un huracán, no hacía falta ninguna catástrofe natural para dejar a Monagas en el suelo. Solo hacía falta que llegara este liderazgo para que el óxido, la desidia y la incompetencia hicieran el resto. ¡Un aplauso cerrado para la eficiencia en reversa!

Desde 2012, lo que cayó sobre Monagas no fue una bendición renovadora sino una maldición política. Lograron lo imposible: que el estado más pujante del oriente venezolano, dotado de recursos naturales, de talento humano y de infraestructura, se convirtiese en un monumento a la desolación y al abandono.

Ernesto Luna, pasaste de ser una expectativa joven a ser la peor desgracia histórica que ha conocido el estado Monagas en tiempos recientes. No se gobierna con fotos en redes sociales. No se administra un estado con poses y declaraciones mientras las bases de la institución se caen a pedazos. La gerencia pública exige presencia, compromiso y resultados. Ninguna de las tres ha sido tu sello.

Y no podía esperarse nada diferente de quien se llenaba de orgullo al proclamarse hijo político de Yelitza Santaella y Diosdado Cabello: dos figuras que, donde pusieron la mano, dejaron ruinas y desastre, es que el chavismo todo tiene ese don anti Midas. Esa fue la escuela, esa fue la herencia y eso es exactamente lo que hoy padece Monagas.

Lo que aún queda en pie de las grandes obras que realizamos durante nuestra gestión es el testimonio silencioso de lo que fue posible cuando hubo voluntad, planificación y honestidad: el Estadio Monumental, el Distribuidor del Bajo Guarapiche, las autopistas La Vinotinto y la del frente de la Cascada. Obras que resisten, no porque el tiempo las haya respetado, sino porque fueron hechas con verdadero sentido de Estado.

Mientras tanto, la sede de la Universidad Simón Rodríguez está en extremo deteriorada. El terreno de la Ciudad Hospitalaria permanece enmontado. La autopista alterna a la Avenida Alirio Ugarte Pelayo, la Variante Norte, cubierta de maleza. Y la Torrefactora de Caripe, desmantelada a pesar de haber sido dejada con un 92% de avance, esperando una inauguración que nunca llega porque la ineptitud de estos mequetrefes no tiene límites, ni vergüenza. Monagas se merece un gobierno a la altura de su gente, de sus recursos y de su historia. Lo que hoy existe es una afrenta a todo eso. Y mientras haya quienes recuerden lo que fue posible construir, habrá también quienes exijan que se rinda cuenta por lo que fue destruido.

La vía troncal 10 tramo Maturín/ Caripito en el último estado de abandono, nunca se llevaron a cabo avances según el anteproyecto de la autopista perimetral Este, sentido Norte-Sur saliendo directo a la vía al sur (misma troncal 10, unos 15 kilómetros más adelante) para sacar flujos innecesarios dentro de la ciudad, mucho menos la continuación de la autopista La vinotinto porque obviamente sus acciones solo estan llevadas por el odio y no podían darle continuidad a una obra tan maravillosa iniciada durante mi gestión.

No puedo dejar pasar por alto la "política agroindustrial" del gobernador actual, la cual se caracteriza por la desaparición del parque agroindustrial, como muestra, allí mismo en la capital, parroquia Boquerón están los silos de El Zorro, de los cuales no quedan sino ruinas, una instalación que recibía granos de todo el estado y era eslabón importante en el auge productivo del oriente venezolano.

Continuar con este inventario del desastre sería extendernos demasiado, pero cada barrio que ha vivido a punta de pintura, un brocal aquí, y una acera allá sin tener cubiertas sus necesidades básicas de servicios, tiene su propio listado de abandono, falta de atención y cobrarán eso más temprano que tarde .

Ya no les queda tiempo para enmendar este atraso, les costará demasiado hacer una campaña basada en gestión de gobierno, serán recordados eternamente por tanta ineptitud.

Nosotros , orgullosos de lo que hicimos, seguimos la ruta del regreso de la democracia a nuestra amada patria.

¡Acción y progreso por Venezuela!



José Gregorio Briceño Torrealba 


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sábado, 28 de marzo de 2026

MADURO Y CILIA: EN LA CORTE DE MANHATTAN NO SE BAILA A SU RITMO



A lo largo de 27 años, la organización criminal fundada por el traidor mayor, hoy  felizmente difunto, disfrazada de gobierno se creyó intocable, sus jerarcas estaban convencidos de que el poder y sus abusos funcionaban para siempre y la impunidad, un derecho atrevido que nadie les iba a quitar. Se equivocaron, las deudas con los pueblos no se borran, quedan marcadas en el malvivir y la ignominia de centenas de miles de familias, se cobran tarde o temprano, aunque sea lejos de casa y en otro idioma. Por ahora algunos están en donde deben estar, donde no se negocia y donde no se acepta que les marquen el ritmo para sus bailes burlones. Que sanador ante tanta podredumbre saber, que hay instancias legales en este mundo donde el dinero sucio no sirve para pagar la defensa y donde los títulos y el poder no impresionan a nadie. Según lo visto hasta hoy, el camino hacia la justicia por Venezuela continúa.

Un contundente golpe judicial sacudió esta semana a la cúpula del narcorégimen. El juez federal de distrito Alvin Hellerstein desestimó la solicitud de anulación de los cargos por narcoterrorismo contra Nicolás Maduro y Cilia Flores durante una trascendental audiencia celebrada el jueves 27 de marzo en una corte federal de Manhattan. El fallo no dejó margen a la duda: la justicia estadounidense no está dispuesta a ser un instrumento de escapes jurídicos para quienes han sumido a Venezuela en el caos y el crimen. Los abogados de la cúpula criminal solicitaron el archivo del proceso penal alegando que la administración de Donald Trump habría bloqueado al régimen el pago de honorarios legales con fondos del Estado venezolano. Una excusa que mezcla la desvergüenza con la ironía: el mismo régimen que durante años saqueó las arcas públicas venezolanas ahora se declara sin fondos propios para financiar su defensa. Ante ese argumento, el magistrado fue categórico. "No voy a desestimar el caso" declaró Hellerstein en la sala, con la firmeza de quien no admite maniobras dilatorias disfrazadas de garantías procesales.

La autoridad judicial dejó abierta, sin embargo, la posibilidad de reconsiderar la medida si se probara que Estados Unidos actuó deliberadamente para bloquear los recursos del régimen. Pero la carga de la prueba es alta y el argumento de la defensa, por ahora, no alcanza ese umbral. El juez fue preciso al razonar que, si tales fondos existieran, lo más probable es que serían susceptibles de decomiso o estarían sujetos a sanciones. Tal y como lo anticipamos al inicio de este escrito: el dinero sucio no puede limpiar la acusación. Durante el debate, Hellerstein interrogó en repetidas ocasiones a la fiscalía sobre la disponibilidad de otros activos para cubrir los gastos de defensa del acusado. El fiscal federal adjunto Kyle Wirshba respondió con cautela, señalando que el gobierno mantiene sus averiguaciones y que no tenemos nada que agregar en este momento. Una respuesta que revela que las investigaciones están vivas y en curso y que el expediente contra el régimen podría seguir engrosándose con nuevas evidencias. Lo que está en juego en esta sala neoyorquina es mucho más que un proceso judicial ordinario. Es el primer momento en décadas en que el aparato del chavismo, blindado durante años por el petróleo, la complicidad internacional y la brutalidad interna, se enfrenta a una justicia que no acepta sobornos ni intimidaciones. Millones de venezolanos que salimos por la persecución, miseria, la represión y el narcotráfico institucionalizado, observamos este juicio como una señal: la impunidad no es eterna. Maduro fue no solo un narcodictador. Los cargos que pesan sobre él lo señalan como narcotraficante, como cómplice del crimen organizado, como artífice de una narcodictadura que utilizó al Estado venezolano como plataforma para el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos y Europa. Los cargos incluyen conspiration para importar narcóticos y el uso de armas de fuego en el marco del crimen organizado. No son acusaciones menores ni artificios geopolíticos: son el resultado de años de investigación por parte del Departamento de Justicia estadounidense.

La impunidad no es eterna. La historia tiene una deuda con Venezuela y las cortes de Manhattan están comenzando a saldarla. Cilia Flores, la llamada primera combatiente, tampoco escapa al escrutinio. Figura clave en el andamiaje del poder corrupto, enfrenta los mismos cargos que su esposo. Su presencia en el expediente judicial demuestra que la justicia no distingue entre el narcodictador y quien comparte su proyecto criminal. Ambos son parte del mismo sistema de poder que durante años aplastó a la disidencia, llenó las cárceles de presos políticos y convirtió a Venezuela en un Estado fallido al servicio del narcotráfico.

Desde la perspectiva de quienes hemos visto de cerca el sufrimiento de nuestros hermanos, este juicio no es solo un evento legal: es un acto de justicia histórica. Son ya más de 83 días en que Maduro y Cilia enfrentan en los estrados lo que durante años eludieron a través del miedo, la corrupción y la violencia. Y aún quedan meses, quizás años, de proceso por delante. Cada audiencia, cada decisión del juez Hellerstein, es un recordatorio de que los crímenes contra un pueblo no prescriben por decreto, ni se borran con propaganda bolivariana. La corte de Manhattan se ha convertido, sin proponérselo, en el tribunal que Venezuela nunca pudo tener. Y el juez Hellerstein, al negarse a cerrar el caso, ha enviado un mensaje que resuena mucho más allá de las paredes de esa sala: nadie que haya destruido una nación entera puede reclamar impunidad como si fuera un derecho adquirido. Viva Venezuela libre. 

Desde la cárcel del exilio nos entra un fresquito con lo ocurrido, a pesar del temor de que se tambalee el proceso por lo complejo y lleno de millonarios intereses del caso. 

Este momento nos recuerda que resistir tiene sentido, la justicia avanza despacio, pero avanza. Y mientras avance, hay razón para seguir de pie. 

¡Acción y progreso por Venezuela !



José Gregorio Briceño Torrealba 


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sábado, 21 de marzo de 2026

EL MINISTERIO DE DEFENSA SE MUDA AL HELICOIDE : ASCENSO AL TORTURADOR MAYOR

Cuando un sistema de gobierno se desempeña como dentro de un búnker, la lealtad no es un valor, es simplemente un seguro de vida y optan por enroscar los cargos como quien baraja las mismas cartas marcadas, pensando que el país no se da cuenta del truco. Pero ojo, que ahora es diferente la razón de estos enrosques y es que estos movimientos provienen del miedo, no de la soberbia como antes y se traducen en un cambio de oficina, del tenebroso Helicoide, al ministerio de la Defensa. Haremos una autopsia a esa maña que tiene este regímen de cambiar el hueso pero dejar al mismo perro cuidando la finca.
Tambien me suena a que es una afrenta de la nueva "lacaya del imperio" Delcy Eloína, ya que es demasiado obvio quién es este verdugo reciclado, el torturador mayor.
La destitución del ministro de Defensa Vladimir Padrino López, siempre una ficha
subordinada al llamado Cartel de los Soles y su reemplazo por el General Gustavo González López no cambia en absolutamente nada la situación de Venezuela. Al contrario, los actores criminales que controlan el Estado consolidan aún más su posición. Quien llega no es un outsider ni un reformador, es el mismo engranaje con otro nombre. El expediente de González López no deja margen para la duda. Fue director del despacho de Diosdado Cabello cuando este ejerció como gobernador del estado Miranda en 2004. Durante más de dos décadas ha sido el hombre de confianza, el ejecutor fiel, el brazo operativo del hombre fuerte del chavismo. Una lealtad de esa naturaleza no se construye sobre principios institucionales, se forja en complicidades que atan a quienes las comparten de por vida. Cuando González López llegó a la dirección del
Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) el aparato de represión del régimen adquirió un perfil más letal. No tardaron en llegar las evidencias. El 15 de enero de 2018, González López ejecutó la orden directa de Diosdado Cabello: la masacre de El Junquito, donde fueron asesinados Oscar Pérez y sus compañeros, incluyendo una mujer embarazada después de haberse rendido. La ejecución extrajudicial de quienes ya habían depuesto las armas no fue un exceso aislado. Fue una operación planificada, una demostración de poder, una advertencia al país. Nueve meses después, en octubre de ese mismo año, el concejal Fernando Alban fue detenido en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar. Pocas horas más tarde, bajo custodia del SEBIN en las instalaciones de Plaza Venezuela, en Caracas, su cuerpo cayó desde el décimo piso del edificio. El régimen alegó un intento de fuga. Las investigaciones posteriores, nacionales e internacionales, establecieron con claridad lo que en realidad ocurrió: fue lanzado. La Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela, creada por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, ha señalado directamente la responsabilidad de González López en la cadena de mando de organismos de seguridad, específicamente el SEBIN, involucrados en detenciones arbitrarias, torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes. No es una acusación del Gato Briceño, es la conclusión de un proceso de investigación con estándares jurídicos internacionales. Organizaciones como PROVEA y los testimonios directos de víctimas vinculan a González López con la gestión de centros de detención, entre ellos el tristemente célebre Helicoide, donde se han documentado sistemáticamente métodos de tortura física y psicológica destinados a obtener confesiones forzadas y neutralizar a la disidencia política. A él se le atribuye también responsabilidad en ejecuciones extrajudiciales de cerca de diez mil venezolanos, crímenes que habrían sido ordenados desde el entorno inmediato de Diosdado Cabello. La reapertura de la embajada de Estados Unidos en Caracas y la presencia operativa de la inteligencia norteamericana en suelo venezolano no son gestos menores. El régimen lo sabe. Ya no se observa con la misma frecuencia ni la misma impunidad la tristemente famosa Operación Tun Tun, el operativo nocturno de Diosdado Cabello concebido para sembrar el terror y el silencio en los hogares venezolanos. Desde la cárcel del exilio veo con estupor y me asquea el curriculum macabro de estos desgraciados, herederos del traidor mayor,  hoy felizmente difunto, sigo pensando y sufriendo por el pueblo venezolano, sometido durante años a un agotamiento calculado, pero que gracias a Dios está dando señales de haber recuperado algo fundamental: el coraje, ya que el miedo, el arma más poderosa de cualquier dictadura, ha comenzado a perder su filo. A eso se suma una crisis económica que ya no tiene ningún eufemismo capaz de disimularla, la situación material de millones de familias es, sencillamente, insostenible.
Soy de los que creen que, pasadas las próximas semanas, la calle se calentará. Y que ese calor podría acelerar desenlaces que, tarde o temprano, Venezuela necesita transitar. Los cambios cosméticos en los altos mandos militares no engañan a nadie que observe con seriedad. Mientras el poder real permanezca en manos del Cartel de los Soles, independientemente de qué general ocupe qué despacho, Venezuela seguirá siendo un Estado secuestrado. Pero los imperios del terror tienen una debilidad estructural: dependen del miedo para sostenerse. Y cuando ese miedo se agota, lo que viene después será una historia para la paz en mi país.
Que hagan las vueltas que quieran, ya el camino se está despejando hacia la libertad, seguimos desde esta trinchera con la fuerza intacta y los ojos llenos de proyectos y cosas buenas para mi patria. 
¡Acción y progreso por Venezuela!

Hago llamado que es para todos a apoyar a los PENSIONADOS Y JUBILADOS
#VamosMañanaPaLaCalleOtraVez

José Gregorio Briceño Torrealba 

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sábado, 14 de marzo de 2026

SALARIO DE MISERIA: SOBREVIVIR Y DEFENDER AL RÉGIMEN


Es bien triste concluir que, el hambre no sólo vacía el estómago, sino que termina por dañar el juicio. Es una de las atrocidades más amarga de este plan de destrucción de nuestra patria iniciado por el traidor mayor, hoy felizmente difunto y profundizado por sus nefastos herederos: ver cómo el verdugo logra que la víctima le sostenga el látigo. No es falta de inteligencia, es el resultado de un laboratorio de supervivencia donde la dignidad se cambia por un bocado y la libertad se vuelve un lujo que les parece inalcanzable.

Como siempre, solo documento y desenmascaro no busco explicar la economía, sino asomarme al barranco donde cayó una sociedad en la que el sentido común ha sido secuestrado por la necesidad. ¿En qué momento el miedo se disfrazó de lealtad? Es muy doloroso ese malestar terrible que nos hace caer en cuenta de que la logica se pierde y la realidad parece un chiste de mal gusto que quisiéramos dejar de contar.

¿Cómo es posible que alguien salga a las calles a exigir la libertad de Maduro y Cilia de quienes los han condenado a la pobreza más extrema del planeta? Es una pregunta que desafía la lógica, sacude la conciencia y revela la profundidad del daño que la narcorevolución han causado en el tejido social venezolano. El salario mínimo en Venezuela cumple este mes cuatro años completamente congelado. Cuatro años en los que el tiempo pasó, la inflación arrasó y el bolívar se pulverizó pero el gobierno de Nicolás Maduro no movió un solo centímetro para proteger el ingreso de los trabajadores. Los 130 bolívares fijados como salario base, que en marzo de 2022 equivalían a 30 dólares, hoy representan apenas 0,30 centavos de dólar. No es un error tipográfico: en cuatro años, el salario mínimo venezolano perdió el 99% de su valor real. Es la destrucción más sistemática y documentada del poder adquisitivo de un pueblo en toda la historia reciente del mundo. Las cifras son brutales en su crudeza. La cesta básica de consumo por hogar escaló un 715,55% en moneda nacional y un 48,3% en dólares al cierre de enero pasado. La canasta alimentaria familiar se ubica en 677 dólares mensuales, mientras que el salario mínimo apenas alcanza para cubrir el 0,05% de ese costo. Dicho de otra manera: un trabajador venezolano necesitaría cobrar más de 1.700 salarios mínimos para poder alimentar dignamente a su familia. Eso no es una crisis económica. Eso es una política deliberada de empobrecimiento para tener al pueblo humillado y de rodillas. Y sin embargo, hay quienes marchan. Hay quienes levantan carteles, gritan consignas y exigen la liberación de Maduro y de Cilia Flores, la pareja que convirtió el Estado venezolano en un feudo familiar y un fortín del narcotráfico internacional. Verlo produce una mezcla de estupor y tristeza. No se trata de juzgar a los más vulnerables, muchos marchan por miedo, por clientelismo, por la bolsa de comida que depende de la lealtad política, sino de nombrar, sin eufemismos, lo que está ocurriendo: un régimen que ha destruido el salario, la salud, la educación y la libertad de su propio pueblo y que aún así consigue movilizar a una porción de ese pueblo en su defensa. Desde la cárcel del exilio retomo lo dicho al inicio y que nos desquicia pensandolo, este es el legado de la narcorevolución bolivariana: no solo la ruina económica, sino la ruina moral de un proyecto político que prometió redención y entregó esclavitud disfrazada de ideología. Venezuela no merece esto. Y el mundo no puede seguir mirando hacia otro lado.

Hemos avanzado sí, en lo político y se ven los destellos de una gigantesca bonanza económica,  eso es seguro pues somos bendecidos por Dios con enormes riquezas naturales, pero vistas las incongruencias de un pueblo que sufre un daño moral tan profundo el trabajo más detallado y fundamental para tener una población con criterio, con libertades plenas, sin miedo y libre realmente, es vital.

Vamos adelantando lo posible por hacerles ver que podemos ser coherentes sin ser castigados.

Seguimos, sin pausa y con fe de que lograremos llegar a ese fondo corroido y sanarlo. 

¡Acción y progreso por Venezuela!


José Gregorio Briceño Torrealba 


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sábado, 7 de marzo de 2026

HONOR MILITAR: DESDE NUESTROS LIBERTADORES HASTA EL BUFÓN PADRINO LÓPEZ 


El honor militar no es una colección de medallas en el pecho ni un discurso que se grita en desfiles de derroche de armamentos. Es una promesa silenciosa: defender al pueblo que juraste proteger, no a la jerarquia de las dictaduras que te da privilegios, es elegir la verdad cuando mentir es más cómodo, y a la patria cuando  te piden que la traiciones por un cargo, prebendas o por miedo. Cuando los generales que juraron proteger la constitución terminan pidiendo a gritos el regreso de quien la pisoteó junto con ellos, algo se rompió mucho más profundo que una cadena de mando: se rompió la idea misma de qué significa llevar ese uniforme con dignidad. Porque un ejército sin honor no defiende nada; solo ocupa espacio y roba el dinero del pueblo.

Esta semana hemos sido testigos de uno de los espectáculos más "edificantes" de la historia militar latinoamericana: el alto mando venezolano encabezado por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, salió en pleno a pedir que le devuelvan a Nicolás Maduro. Sí, leyó usted bien. Los mismos generales con uniformes llenos de condecoraciones, cuya procedencia nadie osa preguntar, reclamando públicamente a un hombre cuya presencia en el poder es, para decirlo con toda la delicadeza posible, completamente ilegítima. Un cuadro digno de la más alta cinematografía absurda.

Recordemos para los desmemoriados que esos mismos militares fueron los custodios del proceso electoral del 28 de julio de 2024. Ellos y nadie más que ellos vigilaron las actas, resguardaron los centros de votación y en más de un caso, fueron los propios oficiales quienes anunciaron los resultados en las mesas. Resultados que paradójicamente, daban ganador a Edmundo González por una diferencia apabullante. Pero claro, eso debió haber sido un error de sistema. O del viento. O de la alineación planetaria. Cualquier cosa menos lo obvio. Y mientras tanto, los sobrinos del matrimonio presidencial, los célebres "narcosobrinos" que cumplieron condena en Estados Unidos por narcotráfico, siguen siendo motivo de silencio cómplice para ese alto mando que hoy se golpea el pecho por Nicolás. Porque claro ¿qué mejor credencial moral para defender a un régimen que ignorar que la familia que lo encabeza tiene parientes presos por envenenar al mundo con cocaína? La coherencia, señores, es un lujo que en Venezuela se exportó junto con los cerebros y el capital. El legado gestionado por este gobierno y aplaudido con fervor por sus generales es verdaderamente impresionante: el desmantelamiento de la industria petrolera más importante de América Latina, más de diez mil ejecuciones extrajudiciales documentadas, y el detalle exquisito de regalarle a Cuba cien mil barriles diarios de petróleo, más gasolina gratis, mientras los venezolanos hacían colas de varios días para conseguir apenas veinte litros, así mismo la seguridad personal de Nicolás Maduro estuvo, durante años, en manos de agentes cubanos, protegiendo al usurpador/presidente de Venezuela. Uno se pregunta qué pensaba el alto mando venezolano, esos mismos generales que hoy exigen su regreso, mientras extranjeros custodiaban a su comandante supremo en suelo venezolano. La respuesta, imaginamos, es que lo consideraban un arreglo perfectamente normal y soberano. Porque si algo caracteriza a este narcorégimen es su devoción inquebrantable por la soberanía nacional, siempre y cuando la ejerzan otros. Y cuando el glorioso 3 de enero llegó su hora, fueron precisamente esos custodios foráneos los que protagonizaron el desenlace: treinta y dos de ellos murieron durante la operación en que las fuerzas estadounidenses extrajeron a Maduro del poder. Treinta y dos cubanos caídos en tierra venezolana protegiendo a un hombre que sus propios generales decían defender. La patria, en ese instante, debió sentir un escalofrío de vergüenza histórica. El Libertador Simón Bolívar, que consagró su vida entera a la independencia y dignidad de América, debe estar revolcándose en su mausoleo con una fuerza centrífuga que haría palidecer a cualquier ingeniero. El ejército que fundó, que juramentó defender la constitución y la soberanía popular, se ha convertido hoy en el guardaespaldas de una farsa electoral y en el vocero de un hombre que traicionó, uno a uno, todos los principios que ese uniforme debería representar.  Venezuela merece generales que defiendan al pueblo, no a sus captores. Desde la cárcel del exilio analizo y veo que mientras esos ciudadanos uniformados no decidan volver a la legalidad, institucionalidad y a la democracia, el uniforme verde oliva seguirá siendo para millones de venezolanos dentro y fuera del país, no un símbolo de protección, sino la imagen más dolorosa de una traición que está manchada con sangre de inocentes. Ganense el respeto de sus verdaderos jefes que no son otros que el pueblo venezolano.

Es una tarea por cumplir para que la nueva Venezuela sea lo que merece ser, una tierra de gente noble, riquezas para invertir en el desarrollo nacional y paz para su gente.

Con más ganas y fuerzas que nunca los invito a aportar, a participar en ese proyecto de pais. 

!Acción y progreso por Venezuela! 


José Gregorio Briceño Torrealba 


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sábado, 28 de febrero de 2026

TAREK WILLIAM SAAB : DE POETA DE LA REVOLUCION A SEPULTURERO DE LA JUSTICIA


Esta etapa en la realidad de nuestro país es por demás anecdótica y a veces increíble, en una realidad donde el lobo no solo se come a las ovejas, sino que después de hartarse le dan el cargo de pastor oficial, lo que en criollo llamamos "zamuro cuidando carne". No es fábula, ha sido el manual de instrucciones de los jerarcas del régimen venezolano actual. Al farsante que durante años fue la mano que llenaba las jaulas,  colocaba las mordazas y obligaba los silencios definitivos, se le acabó  el tiempo , eficiente continuidad maquiavélica de la anterior arpía y cómplice, que fue maestra de la impunidad para complacer al traidor mayor, hoy felizmente difunto, que odiaba tanto al pueblo que durante esta nefasta temporada de terror de 27 años, miraba desde las gradas de la pobreza extrema, esperando que algún día el circo terminara y comenzara la justicia de verdad.

Ese anhelo va siendo realidad, pasan cosas a favor de Venezuela y todas encaminadas a recuperar todos los derechos humanos que estas lacras nos arrebataron.

Cómo muestra, el pasado miércoles 25 de febrero se conoció la renuncia del Fiscal General de Venezuela, Tarek William Saab, quien puede ser catalogado, con sobradas evidencias y sin el menor pudor de afirmarlo, como el peor fiscal de toda la historia venezolana desde que se fundó la institución el 26 de noviembre de 1961. Claro siempre hay que ver el lado positivo: en sesenta y cuatro años de historia institucional, Venezuela finalmente logró un récord digno de exportar. No cualquier país puede presumir de haber producido un fiscal tan ejemplarmente execrable. Deberían ponerle una placa. Tarek William Saab se vendió siempre ante el mundo como defensor de los derechos humanos. Escribió poemas, dio discursos, alzó el puño. Y resultó ser un monstruo declarado enemigo de esos mismos derechos que juraba defender. Llegó a la Fiscalía General en agosto de 2017 y desde el primer día comenzó a tejer una vasta telaraña de corrupción, convirtiéndose en el brazo ejecutor de todas las atrocidades ordenadas por Diosdado Cabello y Nicolás Maduro.

Qué poesía tan conmovedora la suya. Literalmente: el hombre que escribía versos sobre la dignidad humana mientras firmaba órdenes para destruirla. Un artista completo, de esos que no se forman en ninguna escuela de literatura.

A apenas cinco meses de asumir el cargo, pudimos presenciar la dantesca Masacre del Junquito, el 15 de enero de 2018, donde ejecutaron en vivo y en directo, al digno y valiente venezolano Óscar Pérez y a sus seis acompañantes, incluyendo una mujer embarazada. Óscar Pérez estaba transmitiendo su rendición en tiempo real. No tuvieron piedad ni misericordia: lo bombardearon y no conformes con eso, después de muerto le dispararon en la cabeza. A un hombre que ya se había rendído ante sus redes sociales. Pero tranquilos que Tarek William tenía todo bajo control jurídico. Seguramente revisó el expediente, analizó las pruebas, ponderó el debido proceso, simplemente no hizo nada. Porque para eso es fiscal: para garantizar la impunidad con sotana institucional.

Ese mismo año, en octubre de 2018, fue detenido en el aeropuerto de Maiquetía el concejal Fernando Albán. Lo apresó el SEBIN y pocas horas después, desde la sede de ese organismo en Plaza Venezuela, su cuerpo cayó desde el décimo piso. Tarek William Saab salió ante los medios a afirmar, con toda la desfachatez del mundo, que se trataba de un suicidio. Un hombre bajo custodia del Estado venezolano. En un edificio custodiado. En manos del SEBIN. Un asesinato descarado. Un suicidio en custodia estatal: el tipo de tragedia que solo puede explicarse si uno tiene una imaginación prodigiosa o una absoluta falta de vergüenza. Tarek William demostró poseer ambas cualidades en cantidades industriales. Hay que reconocérselo.

Es importante refrescarle la memoria a todos los venezolanos: el director del SEBIN para la fecha de ambos hechos era el general Gustavo González López, incondicional histórico de Diosdado Cabello. González López fue director del despacho de Cabello desde 2004, cuando este era gobernador del estado Miranda. Ha sido el ejecutor no solo de la Masacre del Junquito y del asesinato del concejal Albán, sino de los miles de ejecuciones extrajudiciales que quedaron documentadas en los informes de la ONU. Es además el mismo hombre que en los años 2015 y 2017 ordenó mi secuestro en Costa Rica con veinte hombres al mando del comisario Carlos Calderón, jefe de investigación del SEBIN, con el objetivo de pasarme ilegalmente por la frontera hacia Nicaragua. Esa misma mano criminal que opera más allá de las fronteras es la que actuó en Chile, cuando Diosdado Cabello ordenó el asesinato del teniente Ronald Ojeda. La fiscalía general de Chile señaló públicamente que Diosdado Cabello era el autor intelectual de ese crimen. El historial delictivo y sanguinario de Diosdado Cabello se remonta al año 2012, cuando ordenó mi asesinato en un gimnasio en Maturín. En el ataque murió un guardaespalda mío y un sicario, y fue detenido otro cuyo padre vivía a cuatro casas de la madre de Diosdado, en el pueblo de El Furrial. Una simple coincidencia geográfica, sin duda. En Venezuela abundan los sicarios con vínculos familiares a cuatro casas de sus mandantes. Es un país muy pequeño y con mucha casualidad concentrada. Tarek William Saab es también quien acusó, sin una sola evidencia ni prueba verificable, a nueve jóvenes oriundos del estado Monagas en plena pandemia del año 2020, fabricando un supuesto y nunca demostrado atentado terrorista contra Diosdado Cabello. Mi nombre también figura en ese expediente. De esos nueve jóvenes, uno murió por falta de atención médica mientras permanecía detenido en la cárcel de la Pica y los demás acumulan ya seis años de prisión injusta. Esa es una de las mayores infamias que se le han hecho al pueblo monaguense.

Ese mismo año 2020, Tarek William Saab me abrió otro expediente —el número NP01-P-2020-001140— imputándome como supuesto miembro de una célula terrorista internacional cuyo objetivo era derrocar a Nicolás Maduro. Sin pruebas. Sin proceso. Con la misma ligereza con que se firma un memorando interno. Fabrican pruebas y montan expedientes judiciales como si estuvieran en una arepera exprés. La justicia venezolana tiene la misma solidez que un castillo de naipes en día de viento: se sostiene únicamente porque nadie con poder real se atreve a soplarlo. Porque el viento, en Venezuela, también lo controlan ellos. Y ahora viene lo verdaderamente insólito, lo que resume con una claridad brutal el estado de putrefacción moral de este régimen: Tarek William Saab, el hombre que durante años firmó acusaciones del Estado contra ciudadanos inocentes, que avaló torturas, muertes en custodia, masacres y persecuciones políticas, acaba de ser nombrado Defensor del Pueblo de Venezuela. ¡Defensor del Pueblo! El acusador, convertido en defensor. El verdugo, promovido a abogado de las víctimas. Si esto fuera una novela, ningún editor serio la publicaría: le dirían al autor que el personaje no es creíble, que nadie puede ser tan cínico, que el lector no se lo va a tragar. Pero en la Venezuela de Delcy Eloina y Diosdado Cabello, la realidad supera con creces a la ficción más delirante.

Pensándolo bien, desde la cárcel del exilio afirmo que eso solo es posible en una revolución tan podrida y descarada como la venezolana, donde los criminales ascienden, los inocentes son encarcelados, los muertos son estadísticas sin justicia y el pueblo sigue esperando que alguien, algún día, rinda cuentas. Mientras tanto, Tarek William Saab está reenganchado en un cargo que lo humilla mas aún, sigue genuflexo y creo que la inspiración para sus poemas será proveniente de las miles de familias que destruyó con su servilismo y maldad.

Los que tenemos la conciencia tranquila seguimos celebrando cada acción y cada decisión tutelada que nos acerque a la libertad plena. Agradecido por  acelerar nuestra causa, que por mucho tiempo dimos como abandonada. Repotenciado y con la energía más positiva para dar lo mejor de mis capacidades sigo con ¡Acción y progreso para nuestra Venezuela!


José Gregorio Briceño Torrealba 

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sábado, 21 de febrero de 2026

LEY DE AMNISTÍA- BODRIO DE LOS MAESTROS DEL HAMPA


 


Imaginemos que estamos en una partida de truco donde los pícaros ( malamañosos) ya perdieron la plata varias veces y, en vez de largarse con la cola entre las patas, sacan un paquete de cartas nuevo con reglas escritas por ellos mismos: “ahora el que hace trampa gana automáticamente, y todos tienen que aplaudir el cambio”. Eso es más o menos lo que pasa cuando los que manejan el garrote deciden “perdonar” deudas que ellos mismos inventaron, mientras siguen guardando el revólver debajo de la mesa. No es generosidad, es puro teatro de barrio: te sueltan una cuerda para que creas que ya no estás amarrado, pero el nudo sigue en el mismo cuello y el que aprieta no suelta el extremo. Es la clásica jugada del que se siente acorralado y, en lugar de negociar de verdad, prefiere pintar de dorado la jaula para que los de afuera digan “qué generosos, ya los soltaron”. Pero el olor a encierro no se quita con barniz barato. Y cuando el tipo que reparte las cartas es el mismo que te robó la billetera, no esperes nunca justicia: espera más circo. Prepárate, porque lo que viene a continuación es el desmenuce de esa farsa con todas sus letras chiquitas y sus trampas gruesas.

Esto es lo real en la reciente Ley de Amnistía, no es más que una estafa maestra, un fraude legislativo diseñado no para liberar al oprimido, sino para darle un tanque de oxígeno a un aparato represor que ya se sentía asfixiado por su propio hedor. Es conmovedor de verdad, ver cómo la cúpula chavista se esfuerza en este ejercicio de alta costura jurídica, este bodrio de los maestros del hampa con el que intentan lavarle la cara a un sistema judicial que tiene más de perverso que de jurídico, como quien trata de perfumar una alcantarilla con ambientador de fresa.

Con la elegancia de un elefante en una cristalería, ignoraron la ruta de democratización y le dieron un portazo al plan de transición propuesto por Estados Unidos. ¿Para qué negociar una salida digna cuando puedes redactar una ley que te perdone los pecados mientras mantienes el látigo en la mano? Es la lógica del hampa aplicada a la política: Yo te perdono la vida, mientras sigas votando por mí.

La maniobra es puramente cosmética, un maquillaje barato para engañar a una comunidad internacional que, a estas alturas, tendría que ser ciega para no ver el descaro. Al exigir vía Artículo 7 que los perseguidos políticos se presenten ante la justicia oficialista, la narcodictadura no ofrece gracia; ofrece sumisión. Es el equivalente jurídico a que un secuestrador te pida que le des las gracias por permitirte elegir el color de tu celda. ¿Quieres la libertad? Claro, solo tienes que venir a pedírsela personalmente a quienes te metieron preso. Y de paso, tráete una torta.

La genialidad del mal reside en su capacidad para invertir los roles. En este mundo al revés que han construido, los diputados que deberían estar rindiendo cuentas ante La Haya, han logrado que las víctimas vuelvan a ser criminalizadas mientras los victimarios se pasean con un manto de impunidad tejido a la medida. Es fascinante: si escribiste un tuit denunciando torturas y tienes la osadía de volver a ejercer tu libertad de expresión, los artículos 9 y 16 te esperan con los brazos abiertos y la amenaza de un juicio ordinario por reincidencia. Porque en Venezuela, el crimen no es torturar, sino tener memoria. El crimen no es robar, es no olvidar quiénes robaron. Y como si no fuera suficiente con el chiste de mal gusto, la cereza del pastel es la "Comisión Especial" encargada de vigilar estos avances. ¿Y quién la preside? Pues nada menos que el paladín de la ternura y los derechos humanos, el mismísimo Diosdado Cabello. Poner al Capo a supervisar una amnistía es como poner a un pirómano a cuidar una estación de servicio; el resultado es previsible, explosivo y profundamente cínico. Uno espera que, en su primera reunión, la comisión se declare a sí misma víctima de la persecución y se autootorgue un perdón preventivo.

Por supuesto, los militares no fueron invitados a la fiesta. El régimen en su infinita paranoia, los dejó fuera por rebelión. Saben que el uniforme pesa cuando la conciencia despierta y prefieren mantener el chantaje político antes que arriesgarse a una verdadera justicia institucional. Porque, seamos honestos ¿cómo vas a amnistiar a quienes podrían voltearte la tortilla mañana? Mejor mantenerlos en el congelador, con la esperanza de un perdón que nunca llega.

Sin embargo, hay un detalle que el narcorégimen parece olvidar en su embriaguez de poder: el miedo cambió de bando. Así como el 3 de enero se sentían imbatibles y terminaron demostrando que no son más que tigres de papel, de esos que se mojan con la primera lluvia, esta ley de cartón no detendrá lo inevitable. Por muy grueso que sea el maquillaje, debajo siempre está la misma cara: la de la narcotirania.

Lo cierto, mi reflexión desde la cárcel del exilio es que aunque sigan pataleando no habrá artículo, ni comisión presidida por torturadores que impida el retorno en victoria y con las armas de la reconstrucción, tractores, acueductos, centrales eléctricas, progreso, a nuestra patria. La transición está más cerca de lo que sus encuestas amañadas sugieren y el desmontaje de este secuestro institucional, empezando por esa Fiscalía que actúa más como bufete del terror que como ministerio público, será más rápido de lo que sus mentes criminales pueden procesar.

Al final la historia no se escribe con leyes de amnistía redactadas por delincuentes, sino con la voluntad de un pueblo que ya decidió dejar de ser rehén. Nuestro retorno no solo se vislumbra en el horizonte, sino que llega con las maletas cargadas de verdades y con la disposición inquebrantable de dar lo mejor de sí para la reconstrucción de nuestra tierra herida. Porque por más que intenten oxigenar su aparato represor, el pueblo venezolano ya aprendió a respirar sin su permiso.

Como siempre llenos de optimismo sin perder de vista a estas mafias enquistadas  Los invito a aterrizar proyectos reales para el país que viene. Vayan guardando las fuerzas, que nos toca volver para reconstruir nuestra patria desde los cimientos. ¡Acción y progreso . ¡ Todos por Venezuela !



José Gregorio Briceño Torrealba 


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sábado, 14 de febrero de 2026

¿QUE LE PASA AL PIMENTÓN QUE SAZONA TODOS LOS GUISOS?  

Lo impensable está pasando, ni siquiera en los más extravagantes sueños podíamos imaginar que la caída de la narcodictadura sería como lo estamos viendo, es asombroso, ridículo en muchas ocasiones, gracioso en otras, pero sobre todo, es exageradamente  hipócrita y descarado. Toda esta gentuza empezando por la cúpula del PSUV,  los medios de comunicación que estaban vendidos al narcochavismo, hasta las jefas de calle, se han desmemoriado, de ayer para hoy, por arte de magia no recuerdan quién es su presidente, ni recuerdan el odio que pregonaban contra el "imperio norteamericano". Como si se les hubieran borrado de la mente sus abusivas patanerías chavistas y radicales posiciones contra el pueblo venezolano.

Durante muchos años vimos que esta raza de maltratadores publicos predicaron lo que nunca practicaron. Pero ¿qué hay detrás de esta fachada de moralidad disfrazada? ¿Qué intereses se esconden?

Mi opinión es que, como siempre están ganando tiempo, inventando fórmulas para mantenerse en el poder. 

¿Quien les cree? Que cinismo, que "edificante" resulta escuchar a Diosdado Cabello predicar contra la matraca policial  ( Pedir dinero) a principios de semana. Conmovedor realmente. Uno casi derrama una lágrima ante semejante muestra de rectitud moral. Claro, mientras pronunciaba su discurso anti-matraquero, quizás olvidó mencionar un pequeño detalle: él y su hermano transformaron el SENIAT en una acogedora empresa familiar, donde los principales cargos son ocupados por su círculo más íntimo. Pero bueno eso es diferente, ¿verdad? Una cosa es que un policía pida dinero en la calle y otra muy distinta es institucionalizar el cobro de peaje desde las más altas esferas fiscales del país. La diferencia es sutil, pero existe: uno usa uniforme azul y el otro, corbata.

Los comerciantes venezolanos tiemblan cuando escuchan la palabra “inspección del SENIAT”. Y no es para menos. En todos los estados de Venezuela, estas visitas tienen un costo extra-oficial que no aparece en ninguna factura. Pero donde verdaderamente se vive el terror fiscal es en el estado Monagas. Sí precisamente el estado natal del clan. Qué casualidad tan extraordinaria ¿no? Porque nada dice “servicio público imparcial” como azotar especialmente a tus propios paisanos. Es como una especie de cariño regionalista muy particular. José David Cabello Rondón, hermano del predicador anti-matraca, lleva casi 20 años como máxima autoridad del SENIAT. Dos décadas. Casi un récord Guinness de permanencia burocrática. En ese tiempo se ha ganado merecidamente el sobrenombre de “El Terror de los Comerciantes Venezolanos”. Un título honorífico que seguramente luce con orgullo en su oficina, justo al lado del retrato familiar. Porque si algo caracteriza a esta gestión es la continuidad: continuidad en el cargo, continuidad en las prácticas, continuidad en convertir el aparato fiscal en un instrumento de extorsión perfectamente aceitado.

Desde esa privilegiada posición en el SENIAT, se sabía exactamente cuándo ingresaban productos con sobreprecio destinados a la industria petrolera. Vaya coincidencia que estos movimientos estuvieran vinculados al desfalco monumental de PDVSA. Pero claro ¿quién iba a imaginar que tener control total sobre la aduana podría facilitar negocios turbios? Asimismo se señala la existencia de mafias para la exportación de productos estratégicos del país, convenientemente disfrazados como chatarra. Porque Venezuela, ya se sabe, produce la chatarra más valiosa del mundo. Oro, cobre, aluminio, todo “chatarra”. Una creatividad contable digna de un premio Nobel en economía ficción. Pero el nepotismo no termina ahí. Porque cuando uno tiene poder, ¿para qué limitarse? La hija de Diosdado fue recientemente designada ministra de Turismo. Seguramente por sus amplios méritos académicos y su vasta experiencia en el sector. O quizás porque el apellido pesa más que cualquier currículum. Pero bueno, llamémosle “confianza familiar” en lugar de nepotismo descarado. Suena mejor, más presidencial.

No me equivoqué cuando en el año 2010, desde mi programa “El Contacto con El Gato”, transmitido desde la Parroquia Las Cocuizas de Maturín, lo bauticé como “EL PIMENTÓN”. Porque efectivamente, está en todos los guisos. No hay olla venezolana donde no aparezca su sazón particular. Ministerios, SENIAT, consulados, empresas del Estado, adjudicaciones, designaciones. El pimentón lo condimenta todo. Y como buen condimento venezolano, mientras más lo usas, más picante se pone.

Así que la próxima vez que Diosdado Cabello legue a un estrado a discursear sobre ética, honestidad o transparencia, preguntense:¿que le pasa al pimentón que anda predicando honestidad?, recuerden: el mejor ventrílocuo es aquel que puede hablar de virtudes con una mano en el bolsillo del pueblo y la otra firmando nombramientos familiares. .Desde la cárcel del exilio concluyó que  eso sí que es talento. Un talento bárbaro para atropellar y abusar que, lamentablemente, los venezolanos conocemos muy bien y seguimos pagando, literal y metafóricamente, cada día.

Lo importante es que se les acabó  la gallina de los huevos de oro, se va forrados en dinero pero humillados infinitamente quedando como simples peones del gobierno norteamericano, nosotros encantados de este acompañamiento que busca apoyarnos mientras regresamos y se encienden los motores de la construcción de un país que seguramente sorprenderá al mundo con su potencial.

Mis fuerzas y agradecimiento con Dios están en dar todo para esa tarea.

Acción y progreso, ¡ todos por Venezuela !



José Gregorio Briceño Torrealba 


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sábado, 7 de febrero de 2026

LEY DE AMNISTIA: BODRIO DEL CIRCO NARCOCHAVISTA

"Piensa mal y acertarás". Este refrán español pareciera haber sido creado para referirse a todo lo que la narcodictadura promueve, inventa y dice. Se han ganado a pulso esta falta de credibilidad y total desconfianza durante muchos años. ¿Por qué íbamos a pensar que esta tan demandada por los venezolanos de bien, necesaria para hacer justicia, Ley de Amnistía, es ahora supuestamente una iniciativa de estos degenerados? La verdad qué desfachatez intentar que parezca como un gesto de generosidad de estos nefastos herederos del traidor mayor, hoy felizmente difunto, justamente cuando la nueva "alta jerarquía chavista" está súper presionada por el gobierno norteamericano a raíz de los hechos sobrevenidos desde el 3 de enero pasado. De lo que si estamos seguros es de que no van a dejar de hacer show y meter sus artimañas  durante la discusion y aprobación para no perder la costumbre de sus acostumbradas maniobras políticas. 

Recientemente he recibido cientos de llamadas solicitando mi opinión sobre la pintoresca Ley de Amnistía que pretenden aprobar los representantes de lo que queda, y créanme, queda muy poco, de la narcodictadura venezolana. Sí, esa misma narcodictadura que con admirable dedicación ha perfeccionado el arte de convertir un país próspero en un museo de horrores.

Obviamente no se puede esperar mucho en realidad, no se puede esperar nada de quienes han destruido sistemáticamente todo un país y han secuestrado cada una de las instituciones que ahora obedecen sus órdenes como marionetas bien entrenadas. Estos mismos personajes cuyos cuerpos de seguridad han asesinado o ejecutado a más de 10,000 personas bajo sus propias órdenes, según el demoledor informe de la ONU. Miles de presos políticos languideciendos en mazmorras, otros tantos con causas abiertas o procesados bajo la consigna del silencio perpetuo.

¡Ah, pero qué generosos son! Ahora resulta que quieren otorgar amnistía. La ironía es tan deliciosa que casi se puede saborear.

A todo aquel que disiente de la narcodictadura le inventan expedientes con delitos tan creativos como inverosímiles: terrorismo, traición a la patria, asesinatos y pare usted de contar. Es como un menú de restaurante pero en lugar de platos, ofrecen acusaciones fabricadas al gusto del cliente, perdón, de la víctima.

Jorge Rodríguez ese portavoz de la elocuencia autoritaria, informó en una rueda de prensa el pasado miércoles, con la solemnidad de quien anuncia el descubrimiento de la penicilina, que todo aquel que celebró, apoyó o simplemente respiró con alivio la extracción del extranjero Nicolás Maduro, queda automáticamente excluido de la Ley de Amnistía.

O sea, estimados lectores, que aproximadamente el 90% de los venezolanos quedaríamos excluidos de tan “generosa” gracia. Y permítanme confesarles algo: estaría profundamente orgulloso de que esos crueles criminales me excluyeran de semejante farsa legislativa. Me sentiría honrado de no necesitar el perdón de quienes deberían estar pidiendo perdón de rodillas ante todo un pueblo.

Porque estoy absolutamente convencido y lo he venido escribiendo durante 13 años con la terquedad de quien conoce la historia,que estos personajes saldrán del poder exactamente como lo he predicho: con drones, misiles y pólvora. O mejor dicho, tal como salió Maduro: empacado, etiquetado y exportado.

Desde mi punto de vista ya están completamente desnudos. Y no es un espectáculo agradable, se los aseguro.

Se cansaron de jactarse, de pavonearse ante las cámaras proclamando que tenían radares y defensas antiaéreas ultramodernas. Rusos, chinos, iraníes, todo el catálogo del armamento internacional estaba supuestamente a su disposición. A los gringos, según sus bravuconadas, los harían “ver un infierno”. Los legendarios aviones Sukhoi, esas maravillas de la ingeniería soviética que tanto presumían, resultaron ser más decorativos que funcionales: ni siquiera encendieron sus motores. Ni un rugido. Ni una chispa. Nada. Los 4.5 millones de milicianos que juraban defender la patria con sangre y fuego sufrieron un conveniente y simultáneo ataque de amnesia colectiva. No apareció ni uno. Ni uno solo. Desaparecieron más rápido que la gasolina subsidiada. Esos guerreros de opereta que tanto ardor patriótico demostraban en los desfiles resultaron tener compromisos urgentes ese día. Quizás una cita con el dentista. O simplemente sentido común.

Y los famosos 5,000 misiles Igla-S que supuestamente iban a incendiar los cielos y convertir cualquier agresión en un apocalipsis. Bueno, parece que se quedaron guardados en algún almacén, probablemente cubiertos de polvo y telarañas, esperando una guerra que nunca quisieron pelear. Ah, pero el espectáculo más memorable lo protagonizó el guapo de El Furrial, Diosdado Cabello, ese coloso de la arrogancia y la prepotencia, ese monumento viviente a la fanfarronería tropical. Juraba y rejuraba con su habitual delicadeza diplomática, la misma que tiene un toro en una cristalería, que si los gringos se atrevían a entrar, no saldrían vivos. Que si Venezuela sufría una agresión, no dejarían sacar ni un solo barril de petróleo de este suelo sagrado.

¿Y qué pasó? Exactamente lo contrario. Como siempre. Como era de esperarse.

Los valientes resultaron ser bravucones de cartón. Los invencibles se revelaron como simples mortales con micrófono. Las amenazas se desvanecieron como humo en el viento. Después de todo lo antes expuesto, permítanme responder a todos mis amigos, compañeros, hermanos y paisanos. Antes del 3 de enero no creíamos en nada. Se estaba perdiendo la esperanza, ese bien tan escaso en estos tiempos. Pero en apenas un mes, Maduro y Cilia están siendo procesados internacionalmente. Ellos, que se presentaban como imbatibles, como dueños eternos de Venezuela, como los faraones del siglo XXI.

Desde la cárcel del exilio podemos afirmar con toda firmeza a todos los venezolanos que vamos a regresar, con o sin Ley de Amnistía. Vamos a recuperar nuestras instituciones y por ende, nuestra democracia. Ya en todos los estados del país se han activado los partidos políticos y la sociedad civil. El gigante dormido despertó y tiene hambre de libertad. Extraoficialmente tenemos información que dentro de unos meses se van realizar las elecciones presidenciales y a la Asamblea Nacional. Será el primer paso para desmontar y liberar el secuestro de todas las instituciones y seguir adelante.

Esta “Ley de Amnistía” no es más que otro capítulo patético en el circo de la narcodictadura. Un intento desesperado de controlar lo incontrolable, de perdonar lo imperdonable, de blanquear lo que nunca será blanco. Pero ya es tarde. Demasiado tarde. El pueblo venezolano ya no necesita su amnistía. Lo que necesitamos es justicia. Y esa, tarde o temprano, siempre llega.

Cada día que pasa tenemos más fuerzas para afrontar la tan esperada y merecida recuperacion de nuestras libertades, nuestro amado país. Meter el pecho a recomponer lo que aún tseavrecuperable o iniciar nuevos proyectos sin bajar la guardia de los agazapados qué tratan de ganar tiempo.

Acción y progreso, ¡ todos por Venezuela !


Jose Gregorio Briceño Torrealba 

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sábado, 31 de enero de 2026

JUGADA MAESTRA- CONTROL Y TUTELAJE DE EEUU A VENEZUELA

Es muy común y más en estos días, escucharnos diciendo que vamos a reconstruir a nuestra tan golpeada Venezuela, pero ¿cómo se reconstruye un país?. Sabiendo que el monstruo de la dictadura y su estructura destructora, sus tentáculos siguen allí, ¿por donde se empieza?, obviamente los programas de gobierno sobran , hay planes de todo tipo, pero nos estaba haciendo falta un árbitro que de alguna forma canalizara la recomposición de la democracia, esto ha sido así en países que han sufrido bajo regímenes autoritarios. Visto retrospectivamente todo esfuerzo ha sumado, a cuentagotas, además la presión sostenida ha sido una herramienta efectiva para impulsar el cambio. 

En los actuales momentos siento que tenemos más de lo que esperábamos, ese lazarillo que nos guía y nos ayuda a retomar el camino es una bendición adicional inesperada. Así mismo, debemos entender que retomar el timón para enfilar hacia la democracia es un proceso en constante evolución y que la lucha por la libertad y la justicia es un camino sin vueltas. 

De tantos hechos recientes que son increíblemente alentadores, hay algunos sin desperdicio, como por ejemplo la comparecencia de Marcos Rubio ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, esto no fue un trámite diplomático más. Fue en realidad, la presentación de una estrategia meticulosamente diseñada que marca un punto de inflexión en la crisis venezolana. Por primera vez en años, Washington no solo habla de presión: habla de control, plazos concretos y condiciones innegociables. Y lo más revelador: el régimen que ha desafiado sanciones, aislamiento y condenas internacionales durante más de una década, ahora no tiene más opción que COOPERAR BAJO TUTELA, si quiere sobrevivir.

La declaración de Rubio sobre Delcy Rodríguez no es un simple comentario al pasar. Es una señal política de alto voltaje. Que Estados Unidos declare públicamente que no es permanente equivale a firmar su acta de defunción política. Washington está enviando un mensaje inequívoco tanto al régimen como a sus aliados internacionales: la arquitectura de poder que sostuvo al chavismo ya no es negociable.

Esta no es una victoria simbólica. Es el desmantelamiento sistemático de la cúpula que ha protegido los activos ilícitos del régimen, que ha negociado con potencias adversarias a Estados Unidos y que ha convertido a Venezuela en un santuario para el crimen organizado transnacional. Rubio fue brutalmente claro en un punto que marca toda la diferencia: para el régimen venezolano, cooperar con Estados Unidos ya no es una opción estratégica ni un gesto de buena voluntad. Es literalmente, una cuestión de supervivencia. Esta es la primera vez en la historia reciente que Washington logra poner al chavismo contra las cuerdas de forma tan efectiva que la única salida viable es la obediencia. ¿Qué significa esto en términos prácticos? Que el régimen ha agotado sus márgenes de maniobra. Las sanciones han funcionado. El aislamiento ha funcionado. La presión internacional sostenida ha funcionado. Y ahora con una administración estadounidense decidida a llevar esto hasta sus últimas consecuencias, Caracas no tiene plan B. No hay más aliados dispuestos a rescatarlos económicamente. Una de las revelaciones más sorprendentes de la audiencia fue la confirmación de que el régimen venezolano recibirá fondos de Estados Unidos. Pero aquí está el detalle crucial que cambia todo: esos recursos estarán bajo un control minucioso y permanente de Washington. No habrá un solo dólar que se mueva sin que Estados Unidos sepa exactamente a dónde va, quién lo recibe y para qué se utiliza. Esta es una jugada maestra de ingeniería política. Estados Unidos no está rescatando al régimen; está humillándolo. Está creando una dependencia tan profunda que cada decisión económica del interinato deberá pasar por el escrutinio y la aprobación de Washington. Los fondos, según Rubio, estarán destinados a ayudar directamente al pueblo venezolano. Esto significa programas sociales, ayuda humanitaria, reconstrucción de servicios básicos pero todo bajo supervisión estadounidense. El régimen no podrá desviar esos recursos hacia sus redes clientelares, no podrá utilizarlos para fortalecer su aparato represivo, no podrá esconderlos en cuentas offshore. Cada centavo será rastreado, auditado y controlado. Las grandes corporaciones estadounidenses no van a arriesgar miles de millones de dólares en un país donde los contratos se rompen por decreto, donde la propiedad privada puede ser expropiada de la noche a la mañana y donde el sistema judicial es un instrumento del poder político. Quieren ver reformas reales, instituciones confiables y un horizonte de estabilidad.

Al régimen se le está diciendo: si quieren que vuelva la inversión, que se reactive la economía, que regresen los empleos y que Venezuela salga del abismo, tienen que crear las condiciones para que eso sea posible. Y esas condiciones pasan, inevitablemente por ceder poder político, abrir espacios democráticos y permitir que la oposición participe en condiciones de igualdad. La liberación de presos políticos es, según Rubio, un proceso que continuará. El Secretario de Estado admitió que el ritmo no es el que él quisiera, lo cual es una forma diplomática de decir que Estados Unidos está ejerciendo presión constante pero el régimen está resistiendo todo lo que puede.

Es un nivel de control sin precedentes. Estados Unidos está básicamente actuando como garante de los derechos humanos de los opositores venezolanos, enviando un mensaje claro al régimen: cada abuso será documentado, cada violación tendrá consecuencias. Quizás el elemento más innovador y potencialmente efectivo de la estrategia estadounidense son los plazos trimestrales que mencionó Rubio: evaluaciones cada tres, seis y nueve meses. Para cada periodo debe haber mejoras sustanciales. Esta estructura temporal cambia completamente la dinámica de la negociación. El régimen ya no puede simplemente hacer gestos simbólicos, liberar a un par de presos, hacer promesas vagas y ganar tiempo. Ahora tiene que demostrar avances concretos, medibles y verificables cada tres meses, como ya se está viendo con el decreto de Ley de amnistía a presos políticos y el cierre del centro de torturas más grande y cruel del hemisferio. Y si no lo hace, las consecuencias serán inmediatas.

Rubio no retiró la amenaza militar de la mesa. Al contrario, la reafirmó pero con una matización importante: Estados Unidos espera que no sea necesario utilizarla. Esta es una formulación clásica de la diplomacia coercitiva: mantener la opción militar disponible y creíble pero condicionar su uso al fracaso de las alternativas políticas y económicas. Para que esta amenaza funcione, debe ser creíble. Y en el caso de Venezuela, con una administración estadounidense particularmente agresiva en política exterior, con un Secretario de Estado que ha hecho de Venezuela su causa personal durante años y con un régimen en su punto más débil en décadas, la amenaza es absolutamente creíble. El régimen venezolano sabe que si todas las demás opciones fracasan, si la cooperación no produce resultados, si la transición política se estanca, Estados Unidos tiene la capacidad, la voluntad y la justificación para actuar militarmente.

Que Marco Rubio declare que María Corina Machado goza del respeto y el apoyo de Estados Unidos es un cambio radical en la ecuación política venezolana. La líder opositora, inhabilitada, perseguida, acosada, impedida de ejercer sus derechos políticos, ahora tiene el respaldo explícito de la mayor potencia del mundo. Esto convierte a María Corina en un factor político innegable. Y eso cambia todo el cálculo político.

 La visión que presentó Rubio es ambiciosa pero clara: una Venezuela donde todos los sectores políticos estén representados, donde la oposición no solo participe sino que pueda ganar y tomar el poder, donde los millones de venezolanos que salimos del país puedan considerar regresar y donde eventualmente se alcance una reconciliación nacional. Este es el objetivo final. No es simplemente cambiar al régimen. No es solo sacar a Maduro del poder. Es refundar Venezuela sobre bases democráticas, reconstruir el tejido social destrozado por más de dos décadas de chavismo y crear las condiciones para que el país recupere su lugar en el concierto de naciones latinoamericanas. Rubio tenía razón en un punto fundamental: nunca antes habíamos estado en una mejor posición para lograr una Venezuela libre. La convergencia de factores es única: un régimen debilitado hasta el extremo, una oposición internacional cohesionada, una administración estadounidense completamente comprometida con el cambio, un plan concreto con plazos y consecuencias claras y una presión sostenida que está produciendo resultados tangibles. Desde la carcel del exilio respiro profundo y veo con certeza que estamos potencialmente ante el principio del fin. Estados Unidos ha entendido que Venezuela es una prioridad estratégica, ha decidido y diseñado un plan para forzar un cambio político y está ejecutando ese plan con una determinación que no habíamos visto antes.

El régimen venezolano está atrapado en una trampa de la que no hay salida fácil. Puede cooperar y ceder poder gradualmente hasta desaparecer, o puede resistir y enfrentar un colapso acelerado. No hay tercera opción. La era del chavismo está entrando en su fase terminal y esta vez, el desenlace parece inevitable, la resistencia hasta ahora ha sido casi nula. La pregunta ya no es si el régimen caerá, sino cuándo y cómo. Y gracias a la estrategia presentada por Rubio, por primera vez en años, tenemos un cronograma concreto. Seguimos con pie de plomo, alertas al tiempo que esta por venir y a los detractores de nuestra merecida libertad.

Acción y progreso, ¡ todos por Venezuela !


Jose Gregorio Briceño Torrealba 

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